Como viene siendo habitual en estas fechas, he venido a pasar unos días (o más bien semanas) a casa de mis padres. Esto implica varias cosas: desconectarme del mundo real en cuanto me quito el reloj y lo dejo tirado en cualquier parte, vaguear a pesar de que tengo seis trabajos por hacer, expoliar la biblioteca de mi madre y, por supuesto, quedar con mis amigas del cole.
Esta mañana quedé con dos de mis amigas para tomar unas cañitas. Somos gente muy ocupada (bueno, yo no) y no podíamos quedar en otro momento, así que la reunioncilla ha durado aproximadamente setenta minutos. Puede parecer poco, pero setenta minutos son un mundo. Y si no, ved "La rosa púrpura de El Cairo". Setenta minutos dan para ponerte al día de todas las novedades/cotilleos pero, sobre todo, te confirman que te estás haciendo mayor.
Hace no mucho, cuando quedaba con estas amigas, los cotilleos consistían en quién de nuestros conocidos comunes se había enrollado con quién, y quién había dejado a quién, a quién le iban determinadas perversiones y quién había puesto los cuernos a quién. Era divertido. Contábamos nuestra batallita personal (auténticas hazañas de vez en cuando) y nos posicionábamos de un lado o de otro, nos echábamos unas risas y a casa. Ahí quedaba el tema.
Pero resulta que esa etapa ha pasado a mejor vida. Tras una breve descripción de nuestra vida laboral (quien la tenga) pasamos a otros asuntos. Y me entero de otro tipo de cosas:
HELL'S TEA: Bueno, bueno, bueno... ¿qué novedades os contáis?
AMIGA 1: Pues nada, no sé si os dije que Lourdes se casa en septiembre.
AMIGA 2: Es verdad, sí me lo comentaste.
HT: Sí, algo dijiste... ¿Algo más?
A1: Y Olga se casa en junio.
(Amiga 2 no conoce a Olga y por tanto no opina)
HT: ¡No me digas!
Y ahí seguimos un rato hablando de bodas ajenas hasta que la cosa empezó a ponerse fea:
A2: Y tú, ¿para cuándo?
HT: ¿Tú también me vas a dar el coñazo? Pareces mi madre.
A1: No, no, es que queremos bodorrio ya.
HT: ¡Pues que se case A2, que lleva 10 años con su novio!
A2: 10 años, sí señora.
HT: Entonces te toca a ti.
A1: Bueno, pero tú estás en un estadio más avanzado de la vida en pareja.
HT: Sí, y en paro, por mucho tiempo y a mucha honra.
A2: En cuanto encuentres trabajo salgo a comprarme la pamela. O la mantilla.
HT: Eh, que para casarse se necesitan dos, y mi respectivo lleva un montón de años trabajando en bodas. No creo que le apetezca meterse en otra más.
A1: Ya ves, pues que deje pasar un tiempo, se desintoxica y ya está.
HT: Coño, dejadme en paz ya.
A1: Por lo menos la boda será aquí, ¿no?
HT: Pues mira, en el hipotético caso, ni de coña.
A2: No jodas, que ir a Madrid es un coñazo.
A1: Además las fotos quedan más bonitas aquí.
HT: Pero bueno, ¿vosotras queréis casaros o tener un álbum bonito?
A1: Las dos cosas.
A2: Eso, las dos cosas.
HT: A tomar por saco, no os invito.
A2: Bueno, venga, pues en Madrid, pero ¿dónde? ¿En los Jerónimos?
A1: Eso es muy feo, dejará de haber sitios mejores.
A2: Podría ser en la Almudena.
HT: EN EL AYUNTAMIENTO y punto. ¡Camarero, la cuenta!
En el fondo me caen bien.
Esta mañana quedé con dos de mis amigas para tomar unas cañitas. Somos gente muy ocupada (bueno, yo no) y no podíamos quedar en otro momento, así que la reunioncilla ha durado aproximadamente setenta minutos. Puede parecer poco, pero setenta minutos son un mundo. Y si no, ved "La rosa púrpura de El Cairo". Setenta minutos dan para ponerte al día de todas las novedades/cotilleos pero, sobre todo, te confirman que te estás haciendo mayor.
Hace no mucho, cuando quedaba con estas amigas, los cotilleos consistían en quién de nuestros conocidos comunes se había enrollado con quién, y quién había dejado a quién, a quién le iban determinadas perversiones y quién había puesto los cuernos a quién. Era divertido. Contábamos nuestra batallita personal (auténticas hazañas de vez en cuando) y nos posicionábamos de un lado o de otro, nos echábamos unas risas y a casa. Ahí quedaba el tema.
Pero resulta que esa etapa ha pasado a mejor vida. Tras una breve descripción de nuestra vida laboral (quien la tenga) pasamos a otros asuntos. Y me entero de otro tipo de cosas:
HELL'S TEA: Bueno, bueno, bueno... ¿qué novedades os contáis?
AMIGA 1: Pues nada, no sé si os dije que Lourdes se casa en septiembre.
AMIGA 2: Es verdad, sí me lo comentaste.
HT: Sí, algo dijiste... ¿Algo más?
A1: Y Olga se casa en junio.
(Amiga 2 no conoce a Olga y por tanto no opina)
HT: ¡No me digas!
Y ahí seguimos un rato hablando de bodas ajenas hasta que la cosa empezó a ponerse fea:
A2: Y tú, ¿para cuándo?
HT: ¿Tú también me vas a dar el coñazo? Pareces mi madre.
A1: No, no, es que queremos bodorrio ya.
HT: ¡Pues que se case A2, que lleva 10 años con su novio!
A2: 10 años, sí señora.
HT: Entonces te toca a ti.
A1: Bueno, pero tú estás en un estadio más avanzado de la vida en pareja.
HT: Sí, y en paro, por mucho tiempo y a mucha honra.
A2: En cuanto encuentres trabajo salgo a comprarme la pamela. O la mantilla.
HT: Eh, que para casarse se necesitan dos, y mi respectivo lleva un montón de años trabajando en bodas. No creo que le apetezca meterse en otra más.
A1: Ya ves, pues que deje pasar un tiempo, se desintoxica y ya está.
HT: Coño, dejadme en paz ya.
A1: Por lo menos la boda será aquí, ¿no?
HT: Pues mira, en el hipotético caso, ni de coña.
A2: No jodas, que ir a Madrid es un coñazo.
A1: Además las fotos quedan más bonitas aquí.
HT: Pero bueno, ¿vosotras queréis casaros o tener un álbum bonito?
A1: Las dos cosas.
A2: Eso, las dos cosas.
HT: A tomar por saco, no os invito.
A2: Bueno, venga, pues en Madrid, pero ¿dónde? ¿En los Jerónimos?
A1: Eso es muy feo, dejará de haber sitios mejores.
A2: Podría ser en la Almudena.
HT: EN EL AYUNTAMIENTO y punto. ¡Camarero, la cuenta!
En el fondo me caen bien.