lunes, 13 de septiembre de 2010

Anda, si no me han cerrado el blog

Y eso que lo merecía. Tener esto abandonado mes y medio es una cosa muy fea, pero hay circunstancias que me han obligado a ello. El caso es que aquí estoy, y qué mejor manera que retomar esto con un resumencillo de tonterías que me han pasado últimamente:

- Me han confundido con un tío en el gimnasio, me han tomado por tonta y finalmente he encontrado la puerta a un universo paralelo, tres por el precio de uno. El chico de la recepción, que me da todos los días mi llavecita naranja (es decir, del vestudario femenino), me dio un día una llavecita azul de vestuario masculino. Al pedirle que me la cambiara, me miró raro y me la cambió, receloso. Digo yo lo de receloso, porque todo habría quedado en una sencilla equivocación si al ir a recoger la mochila después de la sesión de spinning no hubiera encontrado mi taquilla vacía.

HELL'S TEA: Oye, que he ido a sacar la mochila de la taquilla y no está. Y se parece mucho a ésa (señalando una del montón de "mochilas olvidadas").

RECEPCIONISTA LERDO: ¿Y cuándo la has metido?

HT: Hace... como una hora.

RL: ¿Estás segura?

HT: Minuto arriba, minuto abajo.

RL: ¿Pero... hoy?

HT: Hoy, sí, hace una hora aproximadamente.

RL: ¿Seguro? Es que igual te la dejaste ayer...

HT: ¡COÑO, SABRÉ YO CUÁNDO LA HE DEJADO! ¿ME LA DAS O NO?

RL: Bueno... toma...

Al día siguiente, casualidades del destino, me volvieron a dar la misma taquilla. Y cuál no sería mi sorpresa cuando fui a dejar allí mi mochila y me encontré dentro un bolso. Les rogué encarecidamente que no me volvieran a dar la taquilla 177 porque me daba muy mal rollito.

- También en el gimnasio, he visto a un maromo de 2x2 cantar y bailar "Alejandro" de Lady Gaga subido sobre una bici. Qué impresión, maremía.

- He pasado bastante vergüenza cuando un día, tomando mi té de media mañana en el bar más raro del centro de Madrid (en el que te puedes encontrar tanto a una celebrity como a un yonki pasadísimo), se ha formado un corrillo alrededor de mi mesa cuando los parroquianos me han reconocido como "una que salió ayer en la tele". Yo sólo quería tomar mi té tranquila, de verdad.

- Me he apuntado a clases de piano. Tenía dos alternativas en las que gastar un dinerillo que me apetecía gastar: depilación láser o aprender algo nuevo. Teniendo en cuenta que a estas alturas del año ya he abandonado los vestiditos, que como mucho voy a la playa una vez cada dos años, y que detalles insignificantes como los pelos se pasan un poco por alto cuando llevas cierto tiempo de vida en pareja, opté por aprender algo nuevo. El segundo dilema era "¿voz o piano?". Pensé en mis vecinos de arriba (los únicos que podrían tener queja de mí, ya que los de la derecha están sordos y en los pisos de la izquierda y de abajo no hay nadie) y opté por el piano, al que al menos se le pueden enchufar unos cascos y no hace falta que aburras a nadie con el do-re-mi. El libro que sigo se llama "Método moderno para el piano" y se editó por primera vez en 1935, con lo cual me planteo su modernidad.

- He tenido un problema de tuberías. En la casa, se entiende. La ducha se atascaba y le eché dos garrafas de WC Net líquido y un sobrecillo de ésos de polvos que, al contacto con el agua, se convierten en unas simpáticas gotas que fagocitan la roña de la tubería. Fue peor el remedio que la enfermedad. Un día, estaba yo peinándome y mi marío fregando los platos:

HT: Pues como te iba diciendo, el IBEX 35... ¡Atún!

MARÍO: ¿Atún?

HT: Atún, atún. Mira.

M: Es verdad, ¡atún!

Sí, amiguitos, las miguillas de atún que habían quedado en la ensaladera que estaba fregando mi marío estaban yendo a parar directamente a la bañera. ¿Alguien da más en lo tocante a asquerosidades?

- Mis ex-alumnos del insti me han agregado al Facebook. Espero, por este medio, enterarme de cuándo inhabilitan/asesinan a mi Tutora Negada.

Cuando ponga un poco de orden en casa y en mi cabezota, más.

3 comentarios:

  1. ¿En serio tu señor marío y tú habláis del IBEX-53 en casa?

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  2. Claro, especialmente cuando foll****. ¿Hay algún tema de conversación más apasionante que la Bolsa?

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  3. Weno, mi cónyuge y yo sólo discutimos cuando hablamos de macroeconomía, a lo mejor no es tan raro como tema de pareja.

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