lunes, 20 de diciembre de 2010

La odisea del año

La cosa se complica, señores. El año pasado, por estas fechas, estaba más o menos ociosa y podía ocuparme de los píii regalos de reyes de todo el mundo, pero como este año estoy trabajando (ya por poco tiempo) me ha tocado cascarme la cabeza y salir a comprar, tarjeta en ristre, en la mitad de tiempo.

El tema de los regalos nunca es un camino de rosas. Las dificultades suelen venir por dos frentes:

a) No mola repetir regalos

b) Hay destinatarios que convierten la supuestamente grata tarea de regalar en un suplicio, véase mi suegra

La cosa ha quedado de la siguiente manera:

MARÍO: regalo friki-artesanal encargado por internet y que llegó con un extra inesperado más regalo serio que alguien podría calificar como "de pedida", aunque no lo es.

PADRES: cesta del Club del Gourmet del Corte Inglés con cosas pecaminosamente ricas que he tenido que llevar en secreto a casa de mi hermano porque no me parecía oportuno presentarme en casa de mis padres con una cesta de mimbre naranja más grande que yo y luego tener los cojones de decir "¡Sorpresa!" el día de reyes.

HERMANO Y CUÑADA: para mi hermano, colonia, una cosa de lo más socorrido. Para mi cuñada, un farolito de IKEA. Mi cuñada no es muy de celebrar la navidad ni nada de eso, así que si no lo quiere, o bien se lo encasqueto a mi hermano y le digo que es para que lo pongan en casa, o bien me lo quedo, que es muy mono.

PRIMA DE MARÍO, MARÍO DE PRIMA DE MARÍO Y SOBRI: como el año pasado triunfaron las camisetas artesanales, este año he decidido repetir para la prima y para el sobri. Mi inteligencia se ha visto mermada con el sobreesfuerzo y he envuelto primorosamente ambas camisetas antes de hacerles una foto, así que no puedo enseñarlas. Y mira que han quedado estupendas. Y además he comprado unas copas de vino bien bonitas para todos.

CUÑADA Y CUÑADO (el del reloj inefable): estos chicos han tenido el detalle de comprarse un piso hace poco. Esto suele facilitar mucho las cosas porque se convierte en el año de "regalos para la casa". Sin embargo, como aún tienen que tirarla entera y hacer una reforma de padre y muy señor mío, no hemos sabido qué necesitaban. Confieso que, en parte, he usado las tácticas de los saldos y de los oros de las que hablaba el año pasado. Para ello, he acudido a un supermercado E. Leclerc (por favor, señores de E. Leclerc, pongan alguno en Madrid. En Aranjuez no me sirve y tener que ir a casa de mis padres cada vez que quiero alguna de sus gangas me sale por un pico) y me he hecho con un pack de vasos-copas con el pie de colores que sirven tanto para beber como para presentar un postre y con un juego de tres fotoforos dorados (pero no horterillas) más plato cuadrado que he completado con un paquete de velas con olor a manzana del IKEA. Y ya no más, que ellos no se curran nada los regalos.

ABUELA: la mujer siempre me da dinerillo y a mi marío le regala calcetines, así que ya me ha dado apuro no llevarle nada. He comprado unos marcos Ram en IKEA y he aprendido a hacer decoupage con ellos. Ahora tengo unos marcos de diseño que a mi abuela le van a hacer una ilusión bárbara porque así puede ampliar su casa-museo con más fotos de nietos.

SUEGRA: el horror, el horror. No es que ella sea un horror en sí, sino que acertar con un regalo es tarea complicada. Por su cumpleaños le regalamos un vestido y un bambú. El vestido lo cambió porque enseñaba mucha pierna (era por la rodilla) y el bambú se le ha secado hace poco. Como mi desesperación iba en aumento decidí pedir consejo a mis compañeros de trabajo.

HELL'S TEA: Chicos, necesito ideas para regalar a mi suegra.

COMPIS: Pues anda que no hay. Una chaqueta.

HT: Ya le he regalado dos.

CC: Unos pantalones.

HT: Le compré un vestido este verano y lo cambió por unos.

CC: Zapatos.

HT: Tendría que salir con ella a comprarlos.

CC: Un collar, unos pendientes, una pulsera...

HT: No se pone joyas.

CC: Un bolso.

HT: Fue el regalo de hace tres años y no lo ha usado.

CC: Una sesión de spa.

HT: Fue el regalo del año pasado y creo que caducó el vale.

CC: Algo para la casa, un pongo...

HT: No, que luego dice que tiene mucho que limpiar.

CC: Algo para la cocina.

HT: No le gusta cocinar.

CC: Unas sábanas de franela, calentitas.

HT: Le gustan las suyas, llenas de pelotillas, y el año pasado nos regalo dos juegos que no usaba.

CC: Bombones.

HT: Engordan.

CC: Una planta.

HT: Se le ha muerto hasta el bambú.

CC: ¿Le mola la tecnología?

HT: No.

CC: Unas zapatillas de estar en casa.

HT: Le regalaron unas el año pasado y aún no las ha estrenado.

CC: ¡Qué desesperación!

HT: Ya te digo.

CC: Regala experiencias. No sé, invítala a cenar al Café de la Ópera. O al Gula-Gula.

HT: Hombre, podría ser. Nos saldría por un pico porque tendríamos que ir los tres, pero... podría ser.

CC: O un espectáculo.

HT: Yo había pensado en entradas para la obra de teatro de "Amar en tiempos revueltos", pero parece que a su hijo no le convence.

CC: Pues chica, suerte, que la vas a necesitar.

Resumiendo, le expuse todas las opciones a mi marío y a él se le encendió la bombillita.

MARÍO: Pues unas sábanas de franela no, pero... ¿y un nórdico?

Total, que nos pusimos a buscar un nórdico que le pudiera venir bien. Teníamos el edredón perfecto. Llamamos a mi cuñada para comunicarle la decisión (sí, tengo que pensar por mí, por mi marío y por mi cuñada) y...

CUÑADA: Es que el otro día encontró un edredón de flores que no había estrenado y lo acaba de poner.

Sigue sin haber fumata blanca. Yo me retiro.

1 comentarios:

  1. Baja a los chinos, cómprate una batería de cocina y dale un sartenazo y entonces le regalas un botiquín para que eche mercromina en la brecha y se la tape con una tirita grande.

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