lunes, 27 de diciembre de 2010

ABC de 2010

Como estamos en fechas de ésas que llaman "tradicionales", voy a continuar con mi tradición bloguera del ABC del año en curso.

A de Año: en octubre se cumplió mi primer aniversario de dulce y tierna vida en pareja. Enhorabuena a la otra parte por haber tenido el valor de aguantar tanto tiempo, y el que le queda.

B de Boda: el evento que más gente me ha querido imponer a lo largo del año. Mi hermano y varias amigas me presionan para que organice una: la mía. La cosa ha llegado hasta mi suegra. Le he respondido que su hijo no quiere. Cuando le he contado a su hijo toda la conversación, ha dicho "¿Cómo que no quiero?" A mí que me lo expliquen.


C de Concursante: dado que a principios de 2010 el tema de encontrar trabajo estaba muy negro, decidí convertirme en concursante de uno de los pocos concursos dignos que hay actualmente en la tele. Y no me salió mal. Luego probé suerte en uno más indigno y ya ni pasé el casting.

D de Dedos: he descubierto que los de mi mano izquierda sólo se coordinan si tienen delante un teclado de ordenador. Con el piano son absolutamente inútiles. Aún así, mi profe de piano está contento con mi evolución, pero creo que lo dice porque tiene un alumno que es aún más torpe que yo.

E de Enseñanza: el equivalente a meterte en camisas de once varas si no tienes vocación. Me lo planteé como salida laboral, ahora sólo me lo planteo como forma de subsistencia si se agotan los demás recursos.

F de Filmoteca: por fin alguien se ha dignado darme un trabajo decente, interesante, bien pagado y relacionado con mis estudios. Lástima que ya se haya acabado.


G de Gilipollas: o la cara que se te pone cuando día tras día te dicen que ojalá pudieran contratarte el año que viene a ti y a otros tres compañeros con los que haces un equipo estupendo pero que no, que no hay dinero.


H de Hijo: discutir con tu marío por el nombre de unos hijos que ni siquiera tenéis planeados es un entretenimiento tela de divertido, probadlo.

I de Inglaterra: es verdad, no tenía un duro, pero necesitaba salir y, concretamente, necesitaba Londres. Así que en febrero me llevé a mi marío a conocer esa ciudad. Ahora estamos de acuerdo en que fijaremos allí nuestra segunda residencia.


J de Jeta: la que tienen algunos funcionarios por ahí, que lo que es trabajar, poco. No he tenido la "maravillosa suerte" de trabajar con cierta persona que es profesional de la jeta, pero si me hubiera tocado, habríamos acabado mu' malamente porque le habría dicho un par de verdades. Después me habrían despedido. Casi mejor así.


K de Karma: no, no existe.

L de Lujo: he descubierto que el lujo consiste en tener calefacción central y un mínimo de dos cuartos de baño. Y no hay más que hablar.


M de Meg: la pobresita ha abandonado este mundo. Y ya no quiero más bichos en casa, que luego me da pena.

N de Negada: en próximas ediciones de diccionarios enciclopédicos aparecerá el careto de mi ex-tutora de práctica cuando busquéis esa entrada.

Ñ de Ñoña: un fijo en la Ñ. Por dos razones: hay pocas palabras más con Ñ y porque me voy ablandando conforme voy envejeciendo. Shit.

O de Oposiciones: para opositar hay que valer o hay que tener potra. No sirven medias tintas. Como yo no soy de las que se tiran horas delante de un taco de apuntes (soy más bien del rollo "voy a ponerme a estudiar... oh, una pelusilla") y de suerte tampoco ando sobrada, creo que una y no más. Ya me retractaré cuando lleve un año y pico en paro y se convoquen las próximas oposiciones. Estaré la primera para llevar los papeles.


P de Piano: por fin me he decidido a hacer algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer, y eso era aprender música. Dado que nací con algo de oído, que no oreja, y que a la tierna edad de seis años pedí a los reyes una guitarra y nunca aprendí a tocar, me parecía un pequeño reto. Y ahí estoy, escala viene, escala va.

Q de Quemar: ganas de quemar institutos no me han faltado, no.


R de Reforma: no, en mi casa no hay más reforma que hacer, pero en la de mi cuñada hay un montón. En los últimos meses, cada vez que he ido a Ikea, Leroy Merlin u otros establecimientos similares, he sentido la necesidad acuciante de encargarme yo de la reforma de su piso. Pero no. Ya me tocará a mí. Cuando pueda permitirme una hipoteca. O sea, nunca.


S de Salud: cada vez entiendo más por qué la gente que tiene una cierta edad sólo pide salud para el año próximo. Esta año ha venido mal en ese aspecto, así que me uno a las peticiones de la gente mayor.


T de Trabajo: vino y se fue. Pero algo dejó.


U de Unidad didáctica: la mayor absurdez que he tenido que escribir este año. Está muy bien diseñar actividades para los alumnos, pero ya entrar en las motivaciones y todo eso...


V de Viri: la otra mitad del Dúo Subnormal, mi próximo proyecto discográfico.


W de What is your name?: lo único que sabían decir los borregos de mis alumnos de inglés.


X de... por X sólo me sale el nombre de un medicamento, así que paso.


Y de Yarissa, Yakendy, Yilenni, Yokaira: no sabía que había tantos nombres con Y. Lo que se aprende en un instituto.


Z de Zaragoza: por estas fechas, a mi marío podrían haberle gastado la inocentada del año, o sea "todos los que estaban por delante de ti en el proceso de selección han renunciado a su plaza, así que te vas a Zaragoza por lo menos un año y luego Dios dirá". Ya no sé si por suerte o no, pero no ha sido así. Ufff.

lunes, 20 de diciembre de 2010

La odisea del año

La cosa se complica, señores. El año pasado, por estas fechas, estaba más o menos ociosa y podía ocuparme de los píii regalos de reyes de todo el mundo, pero como este año estoy trabajando (ya por poco tiempo) me ha tocado cascarme la cabeza y salir a comprar, tarjeta en ristre, en la mitad de tiempo.

El tema de los regalos nunca es un camino de rosas. Las dificultades suelen venir por dos frentes:

a) No mola repetir regalos

b) Hay destinatarios que convierten la supuestamente grata tarea de regalar en un suplicio, véase mi suegra

La cosa ha quedado de la siguiente manera:

MARÍO: regalo friki-artesanal encargado por internet y que llegó con un extra inesperado más regalo serio que alguien podría calificar como "de pedida", aunque no lo es.

PADRES: cesta del Club del Gourmet del Corte Inglés con cosas pecaminosamente ricas que he tenido que llevar en secreto a casa de mi hermano porque no me parecía oportuno presentarme en casa de mis padres con una cesta de mimbre naranja más grande que yo y luego tener los cojones de decir "¡Sorpresa!" el día de reyes.

HERMANO Y CUÑADA: para mi hermano, colonia, una cosa de lo más socorrido. Para mi cuñada, un farolito de IKEA. Mi cuñada no es muy de celebrar la navidad ni nada de eso, así que si no lo quiere, o bien se lo encasqueto a mi hermano y le digo que es para que lo pongan en casa, o bien me lo quedo, que es muy mono.

PRIMA DE MARÍO, MARÍO DE PRIMA DE MARÍO Y SOBRI: como el año pasado triunfaron las camisetas artesanales, este año he decidido repetir para la prima y para el sobri. Mi inteligencia se ha visto mermada con el sobreesfuerzo y he envuelto primorosamente ambas camisetas antes de hacerles una foto, así que no puedo enseñarlas. Y mira que han quedado estupendas. Y además he comprado unas copas de vino bien bonitas para todos.

CUÑADA Y CUÑADO (el del reloj inefable): estos chicos han tenido el detalle de comprarse un piso hace poco. Esto suele facilitar mucho las cosas porque se convierte en el año de "regalos para la casa". Sin embargo, como aún tienen que tirarla entera y hacer una reforma de padre y muy señor mío, no hemos sabido qué necesitaban. Confieso que, en parte, he usado las tácticas de los saldos y de los oros de las que hablaba el año pasado. Para ello, he acudido a un supermercado E. Leclerc (por favor, señores de E. Leclerc, pongan alguno en Madrid. En Aranjuez no me sirve y tener que ir a casa de mis padres cada vez que quiero alguna de sus gangas me sale por un pico) y me he hecho con un pack de vasos-copas con el pie de colores que sirven tanto para beber como para presentar un postre y con un juego de tres fotoforos dorados (pero no horterillas) más plato cuadrado que he completado con un paquete de velas con olor a manzana del IKEA. Y ya no más, que ellos no se curran nada los regalos.

ABUELA: la mujer siempre me da dinerillo y a mi marío le regala calcetines, así que ya me ha dado apuro no llevarle nada. He comprado unos marcos Ram en IKEA y he aprendido a hacer decoupage con ellos. Ahora tengo unos marcos de diseño que a mi abuela le van a hacer una ilusión bárbara porque así puede ampliar su casa-museo con más fotos de nietos.

SUEGRA: el horror, el horror. No es que ella sea un horror en sí, sino que acertar con un regalo es tarea complicada. Por su cumpleaños le regalamos un vestido y un bambú. El vestido lo cambió porque enseñaba mucha pierna (era por la rodilla) y el bambú se le ha secado hace poco. Como mi desesperación iba en aumento decidí pedir consejo a mis compañeros de trabajo.

HELL'S TEA: Chicos, necesito ideas para regalar a mi suegra.

COMPIS: Pues anda que no hay. Una chaqueta.

HT: Ya le he regalado dos.

CC: Unos pantalones.

HT: Le compré un vestido este verano y lo cambió por unos.

CC: Zapatos.

HT: Tendría que salir con ella a comprarlos.

CC: Un collar, unos pendientes, una pulsera...

HT: No se pone joyas.

CC: Un bolso.

HT: Fue el regalo de hace tres años y no lo ha usado.

CC: Una sesión de spa.

HT: Fue el regalo del año pasado y creo que caducó el vale.

CC: Algo para la casa, un pongo...

HT: No, que luego dice que tiene mucho que limpiar.

CC: Algo para la cocina.

HT: No le gusta cocinar.

CC: Unas sábanas de franela, calentitas.

HT: Le gustan las suyas, llenas de pelotillas, y el año pasado nos regalo dos juegos que no usaba.

CC: Bombones.

HT: Engordan.

CC: Una planta.

HT: Se le ha muerto hasta el bambú.

CC: ¿Le mola la tecnología?

HT: No.

CC: Unas zapatillas de estar en casa.

HT: Le regalaron unas el año pasado y aún no las ha estrenado.

CC: ¡Qué desesperación!

HT: Ya te digo.

CC: Regala experiencias. No sé, invítala a cenar al Café de la Ópera. O al Gula-Gula.

HT: Hombre, podría ser. Nos saldría por un pico porque tendríamos que ir los tres, pero... podría ser.

CC: O un espectáculo.

HT: Yo había pensado en entradas para la obra de teatro de "Amar en tiempos revueltos", pero parece que a su hijo no le convence.

CC: Pues chica, suerte, que la vas a necesitar.

Resumiendo, le expuse todas las opciones a mi marío y a él se le encendió la bombillita.

MARÍO: Pues unas sábanas de franela no, pero... ¿y un nórdico?

Total, que nos pusimos a buscar un nórdico que le pudiera venir bien. Teníamos el edredón perfecto. Llamamos a mi cuñada para comunicarle la decisión (sí, tengo que pensar por mí, por mi marío y por mi cuñada) y...

CUÑADA: Es que el otro día encontró un edredón de flores que no había estrenado y lo acaba de poner.

Sigue sin haber fumata blanca. Yo me retiro.

martes, 7 de diciembre de 2010

La tarde de las dependientas despiertas

Como todos los años por estas fechas, ya ha empezado en mi casa la fiebre de los regalos navideños y otras chucherías varias. Hoy no tocaba, pero según salía de casa para ir a clase de piano me avisaron de que el profe no vendría, así que me dije "¡Al ataque! ¡Tarde de compras!"

En primer lugar fui a comprar una colonia para mi hermano. Ya sé que no es un regalo muy original, pero me ha prohibido que le compre nada "para la casa", tiene ropa a montones y ha expresado repetidas veces su predilección por una colonia en concreto.

HELL'S TEA: Buenas tardes, buscaba la colonia "Champiñón" de Dubiduf.

(Algún día hablaré de las marcas de colonias falsificadas. No se me va de la cabeza el frasco de "Díselo", en lugar de "Diesel").

DEPENDIENTA DE PERFUMERíA: Pues mira, tienes el frasco grande a 49,55 y el frasco pequeño a 40 o asín.

HT: Me llevo el grande.

Una, que se siente generosa.

DDP: ¿Te lo envuelvo para regalo?

HT: No hace falta.

DDP: ¿No?

HT: No.

DDP: Vaya.

Es una manía personal. Si no es en Sephora, que hacen buenos paquetes, prefiero envolver yo los regalos si quiero darles una apariencia decente y no de croqueta mohosa envuelta en periódico.

DDP: 55 euros.

HT: Mujer, si envolviéndomelo me cobras menos, te dejo que me lo envuelvas y ya romperé yo el papel en casa.

DDP: Er... no... es que... ay... pues... el ordenador... bueno, yo te cobro lo que está marcado y ya veré yo...

Salí de la perfumería dejando el marroncete a la muchacha y entré en un centro comercial que no me gusta nada porque parece el centro comercial fantasma, pero tenía que hacer tiempo hasta las 5. Todo iba bien hasta que me asaltó una promotora de perfumes falsos.

PROMOTORA DE PERFUMES FALSOS: ¡Hola! ¡Te invito al templo del perfume! Son imitaciones, pero huelen igual, duran lo mismo y cuestan mucho menos. ¿Quieres probar alguno?

HT: No, gra...

PPF (empujándome hacia el interior de su local): Mira, todos vienen en presentación de 100 ml y con vaporizador, elige uno y lo pruebas.

HT: Es que...

PPF: ¡Elige uno, mujer!

HT: Mmm... es que el que yo estaba buscando no aparece en esta lista, así que...

PPF: ¡QUE ELIJAS UNO!

HT (señalando uno al azar): Ése...

PPF: Pon la muñeca, que te echo un poquito sólo en la muñeca. Fsssshhh.

HT: Anda, y yo que creía que eso era LA MANGA DEL ABRIGO...

PPF: Pues eso, deja que se evapore y ya verás cómo huele fenomenal.

Huelga decir que huele que apesta y que por más que me lavo no hay forma.

Ya dieron las cinco y me pasé por un herbolario para comprar cardamomo. No es que vaya a regalar cardamomo a nadie, pero lo necesito para hacer galletas para colgar en el árbol de navidad.

HT: Buenas tardes, ¿tenéis cardamomo?

DEPENDIENTA DE HERBOLARIO: ¿Camamomo?

HT: Cardamomo.

DDH: ¿Camomomo?

HT: CAR-DA-MO-MO.

DDH: Oye, que esta chica me pide...

HT: Cardamomo.

La otra despendienta saca una bolsita y me lo da.

DDH: Ah... je, je... es que creía que ya no quedaba.

Con un cabreo más que notable crucé la calle para comprar caramelos de colores, también para las galletas de colgar en el árbol.

HT: Quería caramelitos de colores.

DEPENDIENTA DE TIENDA DE CARAMELOS: ¿De qué sabor?

HT: Me da igual, mientras que sean de colores...

DDTH (mostrándome caramelos blancos): ¿De éstos?

HT: No, los prefiero de colores. Es que no son para comerlos, son para otra cosa.

DDTH (mostrándome caramelos blancos con rayas): ¿De éstos?

HT: ¿Esos son de colores? Quiero decir... ¿los hay que sean sólo de colores? Ya sabe: rojos, amarillos, naranjas...

DDTH: Puedo ponerle de éstos.

De un cajón que tenía mezclados caramelos de rayas con caramelos de colores.

HT: Venga, mismamente...

Después de todos mis desencuentros con dependientas, he subido a casa a reflexionar. Igual la rara soy yo.