Orden del día:
1. Los Reyes Majos
2. Burocracias Varias
3. Sistema Internacional de Medidas vs. Sistema Anglosajón. Ventajas de la unificación.
4. Ruegos y Preguntas
***
1. Los Reyes Majos
Este año, como todos, han sido generosos. Bueno, han sido justos. Y como son magos, el año pasado debieron de leer mi post sobre los premios CutreRegalo, porque se han aplicado el cuento (y de paso me han dejado sin segunda edición de los premios).
A mí me han caído muchas cositas porque me caigo de buena. Un abrigo (ya lo tenía desde hace dos meses, pero cuando vi el precio dejé que me lo regalaran con la condición de que sirviera para reyes), un parchís/oca personalizado para alimentar mi vicio, dos pares de pendientes, dos pulseras, dos pares de calcetines, media batidora de vaso (la otra mitad es para mi marío), media fondue (ídem), un estuchito de maquillaje, una bufanda-fular, un cofre de colonia-gel-bodymilk, un maletín de manicura francesa (justo cuando llevo las uñas al rape para que el profe de piano no me dé la murga), unos zapatos y un vale por un viaje a Roma que tengo que canjear en algún momento.
Los CutreRegaleros no han revalidado su título. Mis primos han regalado a mi abuela un cofrecito de Yves Rocher, regalo con el que siempre se queda decentemente. Mi tía la de las camisetas inefables le ha regalado a mi hermano una bufanda-fular, como a mí, que hace que mi hermano tenga un aspecto híbrido entre Jude Law, Jorge Fernández y Josemi Rodríguez-Sieiro. Y por último, mi cuñado ha decidido no jugársela y acoplarse a regalos comunes, como mi media batidora y las entradas para Los Miserables que le hemos regalado a mi suegra.
2. Burocracias Varias
Resumiendo: el día 31 de diciembre se terminó mi contrato y como la Administración Pública no tiene nada nada nada de dinero, no había forma de renovarnos, ni a mí ni a mis compañeros. Pero el 5 de enero me llamaron para dar clases extraescolares a críos de primaria. Como son pocas horas (en principio iban a ser 3 semanales, ahora tengo 5) yo creía que no me iban a hacer contrato, pero sí. Lo cual me jodía mis planes de cobrar un paro majete. Mi madre, experta en burocracias de INEM y Seguridad Social, me dijo que fuera a preguntar si podía compatibilizar el paro con un trabajo a tiempo muy parcial. Los acontecimientos se desarrollaron así:
Lunes: ir a la entrevista. Dudar de si aceptar o no. Ir al INEM. Coger el número 153 y ver que aún van llamando al 66. Salir a tomar un café a un bar de chinos en el que me timan: yo pido café y tostada, me cascan un micro-zumo presumiblemente gratis y me lo cobran. Esperar dos horas y media de cola. Dar con un funcionario competente que me confirma que puedo compatibilizar el cobro de la prestación -algo reducido- con el trabajo. Volver a casa. Llamar a la empresa de las clases de inglés para decirles que acepto. Ponerla patas arriba para buscar los contratos y certificados de empresa de los últimos seis años. Encontrarlos. Sacar fotocopias. Cagarme en tó porque no quedan folios. Encontrar un taco de folios medio arrugados y considerar que para las fotocopias valen perfectamente.
Martes: madrugar como una idiota. Esperar cuarenta minutos de cola a la puerta del INEM, en un polígono industrial, sobre una acera con una pendiente del 40%, pasando un frío de tres pares y chupándome todos los humos de los fumadores que tienen que salir a la calle. Coger el número 39. Esperar 45 minutos dentro comprobando que sólo han pasado 12 personas. Coger el número 90 y salir pitando a firmar el contrato. Recoger el material de las clases. Volver a la oficina del INEM y ver que todavía van por el número 68. Esperar más de una hora para que me digan que muy bien, que está todo correcto pero no me pueden solicitar la compatibilización porque aunque el contrato estaba ya firmado, no estaba comunicado al INEM. Que vuelva la semana que viene. Volver a casa a hacer un pis urgente y cambiarme de zapatos, de tacón moderado a tacón bajo. Coger una barrita de cereales y salir hacia el cole. Dar la clase a 10 enanos. Volver a casa. Sorber una sopa de cocido fría. Volver a cambiarme de calzado, esta vez opto por las deportivas. Ir a clase de piano. Hacer de todo menos tocar el piano (entiéndase por "de todo" hablar sobre CNN+ y Canal Gran Hermano). Volver a casa y meter los pieses en un barreño con agua salada.
En su momento informaré sobre el tema burocrático de la semana que viene.
3. Sistema Internacional de Medidas vs. Sistema Anglosajón. Ventajas de la unificación.
Ayer había en el buzón un aviso de correos diciendo que venía un paquete de Alemania a nombre de mi marío. La empresa que lo remitía era Musiknosequé y me entraron los temblores: a ver cuál es el trasto nuevo que ha adquirido este hombre. A eso de las 8 de la tarde volvió a venir el señor de Postal Express, que llamó al telefonillo.
SEÑOR DE POSTAL EXPRESS: ¿Es ahí ******************?
HELL'S TEA: Sí, aquí es.
SPE: Pues espere un momento, que voy a buscar el paquete, que es un poco grande.
Llaman al timbre, abro y veo una caja enorme. Detrás aprecio las manitas de un señor bajito.
SPE: ¿Va a recibir usted el paquete?
HT: Imagino que si le digo que no, activaré sus instintos asesinos.
SPE: Talmente.
HT: Entonces sí.
SPE: Dígame entonces su nombre.
HT: Hell's Tea.
SPE: Su DNI.
HT: Sucesión de números con letra final.
SPE: ¿Qué relación la une con el destinatario?
HT: Es mi marí... digo, es mi pareja.
SPE: Muy bien, pues eche una firmita y vamos a ver si todo está correcto.
Abrimos la caja y tiene un montón de bolsas de aire. Debajo, tres cajas de cartón. Imagino que estará correcto. El señor de Postal Express se va y yo arrastro la caja hacia el interior. A las tres horas llega mi marío.
MARÍO: Ah, qué bien, ya han llegado la tarjeta de sonido y los altavoces.
HT: ¿Cuándo has comprado esto?
M: Err... el otro día.
HT: Pues ya me dirás dónde lo piensas meter.
M: Si son pequeñitos.
HT: A juzgar por el tamaño de las cajas, o tienen muchos cacahuetes de poliespán, o te han engañado con el tamaño.
Abre las cajas y no, no eran tan pequeñitos. Tanto la tarjeta como las escuchas son unos señores trastos.
M: Pues yo creía que eran más pequeños.
HT: Pero bueno, ¿no venían las dimensiones en la web?
M: Sí, ponía que los conos de los altavoces eran de 8 pulgadas.
HT: Efectivamente. ¿Y cuánto es una pulgada?
M: Pues no sé, centímetro y medio o así, ¿no?
HT: ¬¬ 2,54.
M: Madre mía, a ver dónde meto yo ahora esto...
Moraleja: el sistema anglosajón debe ser sustituido urgentemente por el internacional en evitación de crisis matrimoniales.
4. Ruegos y Preguntas
Esto no me corresponde a mí, pero sí diré que desde que actualicé el navegador no puedo comentar en Blogger. Sólo si me conecto con el móvil, y me da pereza. Disculpen las molestias.
miércoles, 12 de enero de 2011
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