lunes, 14 de marzo de 2011

Enmarronarse es divertido (IV)

Hace una semana o así me puse a mirar invitaciones para The Event por internet.

Y no había término medio: o eran carísimas, o tenías que pedir por lo menos 100, o eran un espanto.

Yo sólo necesito 50 y huelga decir que mi sueldo de profa no es como para gastarse la mitad en un puñado de invitaciones bastante impersonales por otro lado. Así que pensé: "tengo instalado el Photoshop pirata, tengo una impresora llamada Pisoni bastante maja y tengo algo de tiempo libre, ergo voy a introducirme en el apasionante mundo de Do It Yourself: las Invitaciones". Ya son ganas de enmarronarse, porque el camino fácil es ir a una imprenta, darles un texto, elegir un modelo y una tipografía y esperar a que te llamen, pero bueno, ya metidos en harina...

Paso 1: elegir los colores temáticos de The Event para que la invitación vaya en consonancia. Como todavía no tenemos los disfraces (si seguimos a este paso, como nos compremos los disfraces ahora, en octubre va a parecer que llevamos puesto un fardo, por tanto esperaremos un poco) la cosa se complicaba. Solución: los disfraces se elegirán en función del color temático, y no viceversa. Primera opción: blanco, verde lima y gris perla.

Paso 2: abrir Photoshop y dejarlo un ratito que repose. Si no, peta. Cosas de ser un poco bastante vaga y no borrar toda la mierda que tengo en el ordenador.

Paso 3: no enmarronarme más de lo necesario y elegir un tamaño estándar (tercio de A4, es decir, 210x99) para que no me queden unas invitaciones más grandes que otras y no me sobren tirillas de papel que vaya a estar recogiendo del suelo continuamente.

Paso 4: diseñar la invitación en sí: tomar la decisión de que esté compuesta por tres capas de papel, dos de ellas semitransparentes. Por primera vez he elegido una tipografía y no me he movido porque me ha venido bien para todo: para el texto y para las marcas de agua. He plantado la marca de agua en la hoja 1 y en la 3, pero en diferentes colores, y la 2 la he dejado blanca con el texto.

Paso 5: hacer pruebas de impresión. Bajé a la papelería a comprar papel vegetal y algo más consistente en gris perla. El dependiente lerdo no me lo puso fácil.

HELL'S TEA: Buenos días, quería papel vegetal.

DEPENDIENTE LERDO: ¿Cebolla?

HELL'S TEA: Sí, la cebolla es un vegetal. Pero no quiero papel cebolla, quiero papel VEGETAL.

DEPENDIENTE LERDO: ¿Déste?

HELL'S TEA: Dése. Y también papel vegetal en verde y cartulina gris, o papel gris de alto gramaje.

DEPENDIENTE LERDO: Creo que no tengo. Bueno, cartulina sí, una hoja, pero mira, está arrugada.

HELL'S TEA: Me la llevo. Total es para hacer pruebas.

DEPENDIENTE LERDO: No te la cobro.

HELL'S TEA: Tanto mejor.

Las pruebas de impresión no fueron muy bien puesto que el inyector amarillo daba problemas. Hice una limpieza de cabezales y salió una hoja bastante bien. La segunda volvió a salir mal. Cambié el cartucho, que estaba casi nuevo, y vi que la esponjilla tenía algo negro con pinta de moho. Me pregunto cómo se puede poner mohoso un cartucho de tinta que no tiene ni tres meses.

Paso 6: hacer las correcciones pertinentes. La letra había quedado pequeña y el verde lima es muy bonito pero no se lee bien. Lo cambié a un verde primavera (sí, ya sé que esto queda poco profesional, pero ahora no voy a abrir Photoshop para poner el color en RGB y CMYK. Y mucho menos en Pantone, que evidentemente no me lo sé) y le aumenté el tipo de letra unos cuantos puntos. Luego volví a imprimir. Necesitaba urgentemente papel vegetal verde y un papel gris que no fuera cartulina, ya que eso daba a la invitación un aspecto de manualidad de colegio muy poco agradable.

Paso 7: comprar papeles buenos. Fui a una tienda especializada y encontré un papel gris plomo metalizado que me convencía bastante más que el gris perla. Y también un papel vegetal verde muy adecuado. Papel vegetal blanco no les quedaba, manda narices.

Paso 8: aprender matemáticas. Necesitaba 20 hojas A4 de cada cosa, pero el papel vegetal venía en pliegos A2 y tenían que cortármelo. No sé en qué coño estaba pensando, pero compré 12 pliegos de A2, con lo que ahora tengo 42 bonitas hojas A4 de papel vegetal verde. La ventaja es que, como esta semana en San Patricio, se las puedo llevar a mis alumnos para que hagan tréboles.

Paso 9: comprar una cinta adecuada para atar las hojas. Entre raso, cuero teñido y cola de ratón lo tenía claro: cola de ratón gris.

Paso 10: hacer la primera prueba seria y que salga bien. Mandar una foto a mis padres y que me pongan la pega más absurda del mundo: "en vez de 14:00 tiene que poner 14:00 h". Y digo yo, ¿qué se pensará la gente que significa$ "14:00" sin la "h"?

Paso 11: imprimir un par de hojas de cada cosa y empezar a cortar para darme cuenta de que las hojas verdes son un poquito más grandes que las demás. En este momento me entraron los sudores, pero tiré de cutter y empezaron a salir las temidas tiritas de papel que estaré durante meses encontrando en el suelo.

Paso 12: decidir que tengo que comprar una cizalla urgentemente porque el corte a mano va a acabar con mi salud mental.

Hale, me voy a comprar la cizalla.

3 comentarios:

  1. ¿Y una guillotina? Sirve para muchas cosas.

    Pues porque se lo mandaste a tus padres, que si lo mandas a mi jefa te hace poner "14.00 horas".

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  2. Es más barata una cizalla, y si me cabreo puedo cortar con ella falanges de mis alumnos, que tienen los deditos pequeños.

    Mis padres quieren acabar conmigo. Horas después de llamaron para preguntarme por qué no ponía un dibujo de alianzas encima de los nombres. Cuando estallé en exabruptos me dijeron que era coña. Esos sustos no se dan, hombre...

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  3. Tus padres bastante se están comportando dejándote hacer la boda que tú quieres, que eso ya es mucho.

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