lunes, 21 de marzo de 2011

Enmarronarse es divertido (V)

Este fin de semana he estado con mis padres.

Es decir, dos de las tres personas que se lo están pasando pipa con The Event. La tercera persona es mi hermano. A mi hermano le he encargado la parte de hotelería y ya se siente importante. Mi padre es el padrino y además es mi mano derecha con los temas burocráticos, así que tiene un montón de trabajo. Y mi madre tiene que ejercer de madre de la novia, lo cual le resulta la mar de entretenido.

El sábado por la mañana fui al salón a hablar un par de cosillas sobre el banquete y por la tarde mi madre me sugirió ir a una tienda de regalitos de madrina por si quería darle alguna idea más a mi suegra. Cuando mi padre, mi marío y yo ya nos habíamos vestido para salir, mi madre hizo la segunda parte de la propuesta:

MADRE: Y de paso podemos ir a Disfraces de Novia Inc.

Como para decir que no.

Mi padre y mi marío pusieron una de esas caras de resignación que sólo saben poner los hombres cuando se les obliga a ir de compras. Yo sé poner una parecida, porque no me gusta nada ir de compras obligada, pero ni por asomo me sale la expresión perfecta. Con dos caras de triste resignación, una de más o menos resignación y una de "qué bien, vamos a hacer lo que yo quiero", nos dirigimos a Disfraces de Novia Inc.

PADRE Y MARÍO: Nosotros nos quedamos fuera.

HELL'S TEA: Ni hablar. Aquí pasamos el mal trago todos juntos. O si no, os quedáis sin venir a la boda.

Vimos unos cuantos vestidos que no estaban mal y cometí el terrible error de decirle a la dependienta que los escotes palabra de honor me espantan porque me sacan más morcillas de las que tengo. Que me gustaba concretamente, ése.

DEPENDIENTA: Pero eso no es un vestido. Bueno, sí, pero no está a la venta. Es sólo para probar los velos y las mantillas.

MADRE: Mira qué bonito.

HELL'S TEA: Sí.

MADRE: Mira qué bonito.

HELL'S TEA: Sí.

MADRE: Mira qué bonito.

HELL'S TEA: Sí.

MADRE: Mira qué bonito.

HELL'S TEA: ¿Este catálogo no tiene fin o qué?

Agradecí mucho la atención de la dependienta y salí de aquel embrollo, no sin antes asegurarle que por supuesto me pasaría por allí a probarme algún disfraz más adelante.

Por casualidades de la vida, esta mañana pasé por delante de otra tienda Disfraces de Novia Inc. y entré, por curiosidad, a preguntar. El señor que me atendió me dio cita para esta misma tarde para probarme un par de disfraces que me gustaban. Y he ido. Total, la tienda queda al lado de mi casa.

Conclusiones de la visita:

- Los vestidos de novia bien patronados sientan de miedo. Ya puedes ser Moby Dick, que vas a parecer una princesa Disney. Hasta el palabra de honor sienta bien, porque va lleno de varillas y las cannes no se mueven ni un milímetro.

- Es una chorrada comprar vestidos de marcas caras. Hay marcas menos caras que venden exactamente lo mismo (y cuando digo exactamente, I mean it, corroborado por el señor que me ha atendido). Al cincuenta por ciento, ojito.

- Cuanto menos te pruebes, mejor. Yo me he probado dos y no he querido ver más.

- Los dependientes de tooodas las tiendas Disfraces de Novia Inc. son unos pelotas indecentes. Esto puede servirles de algo con novias con complejos o a las que les gusta que les regalen la oreja. Conmigo no, amiguitos. El hecho de que me digan que la novia está guapísima y maravillosa y que cuántos vestidos quiero llevarme sólo me demuestra su poca creatividad. Con respecto a los dependientes, no es menos verdad que la sonrisa estupenda que te ponen cuando les dices que te gusta un modelo, automáticamente se borra cuando les dices que no te lo llevas en ese momento. Yo les he dicho que a mi madre le gustaría verlo antes. Y ya se han puesto agresivos: "pues cuanto antes mejor".

A pesar de esto, creo que la cosa está decidida. A falta de darle el disgusto a mi madre de no haber sido la primera en verme con el vestidito de marras.

6 comentarios:

  1. Yo creía que iba a verme super artificial y horrible y resulta que te lo pones y el más feo te deja divina... así que con dos o tres o cinco o seis ya no quieres ver más. Y luego son más cómodos de lo que parece, ¿eh? Yo ya tengo ganas otra vez de vestirme de 'alta costura' y eso que soy de vaqueros y deportivas.

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  2. Es verdad... estuve por llevármelo puesto! A lo mejor le cojo el gustillo a esto de casarme y me convierto en una Liz Taylor o una Zsa Zsa Gabor cualquiera.

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  3. ¿Y qué ha pasado con aquel diseño exclusivo tan estupendo? Uy, tú me tienes que contar muchas cosas cuando nos veamos.

    Y Patri, renueva los votos, te vuelves a vestir de 'alta costura' y a lo mejor esta vez sí que puedo ir a la reboda.

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  4. Con el diseño exclusivo ha pasado que me daba bastante reparo tener a una amiga liada durante meses y quitarle tiempo de su propio trabajo. Ayer se volvió a ofrecer, pero igualmente me parece abusar de su confianza. Es posible que le pida ayuda en cuanto a la decoración del salón cuando los señores del salón se dignen decirme de qué colores tienen las sillas.

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  5. ¿Pero las sillas de los salones de bodas tienen colores? Yo creía que simplemente eran sillas metálicas con una funda blanca por encima.

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  6. Bueno, a eso me refiero, a las fundas. La chica del hotel me dijo en su momento que tenían varios colores. En la foto que yo tengo son beiges, y ME NIEGO. Así que, por su bien, espero que las tengan blancas. Bastante beige es ya la pared.

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