lunes, 16 de mayo de 2011

Enmarronarse es divertido (VIII)

"Qué descansada vida / la del que huye del mundanal ruido", decía el poeta.

¡Y un huevo!

Se supone que cuando voy un fin de semana a casa de mis padres es, en parte, para olvidarme del metro, de ir corriendo a todas partes, de hacer visitas de una hora porque luego tengo otra cosa que hacer, de planificar mis rutas al milímetro para aprovechar el tiempo al máximo...

Pues no. Con el tema de The Event, el fin de semana que voy a ver a mis padres se convierte en el fin de semana que acabo machacada. No sé cómo se lo montan. Bueno, sí: engañándome vilmente.


CASO 1:

El sábado por la mañana mi intención era ir a encargar lentillas nuevas en la óptica de siempre para ahorrar tiempo y que no me tengan que graduar de nuevo (con mis dioptrías es un coñazo), ni medirme los radios, ni ponerme unas de prueba y andar cegata todo el día.

MADRE: Pues en vez de ir a la óptica X, vamos mejor a la óptica Y, donde compra las lentillas tu hermano, que son más majetes y de precio saldrán ahí ahí.

Para qué discutir. Total, seguro que no me deja pagarlas. Cuatro años aguantando las mismas lentillas por no pagarme unas nuevas (yo, no ella. Falta de liquidez) y ahora me viene con esas.

M: Pero antes voy a comprarte unos pantalones.

HELL'S TEA: Tengo un montón, ya no sé dónde ponerlos. Entiende que la capacidad de mi armario es limitada y que lo comparto con otra persona, a la cual, por cierto, no paras de comprar camisas en cuanto tienes una buena excusa...

M: ¡Que te quiero regalar unos pantalones! A ver si vas a ir por la vida con los pantalones remendados.

Y vamos a comprar los dichosos pantalones. Al salir me dirijo en dirección a la óptica.

M: Ya que estamos aquí, podíamos pasar por la floristería Z y miramos ramos de novia.

HT: Si falta muchísimo para la The Event...

M: Bueno, ya que estamos aquí al lado, qué más te da. Aunque sea por echar un vistazo.

Mi padre pone cara de "no discutas" y vamos a la floristería Z.

M: Queríamos ver ramos de novia.

La florista nos saca el catálogo, comprueba que la boda es en el hotel con el que tienen acuerdos (hacen descuento y tal) y mi madre aplica su política de hechos consumados:

M: Elige.

HT: Pero... no sé... si yo sólo venía a mirar.

M: Bueno, pero ya que hemos venido lo dejamos encargado, ¿no?

HT: Éste.

M: ¿No te gusta más éste otro?

HT: Me gustan los dos, éste es un poco más barato.

M: Bah, bah, bah. Éste es más mono. ¿A tí que te parece, papá?

PADRE: A mí me da lo mismo.

HT: Venga, pues éste, no se hable más. ¿Nos enseña flores de padrino y novio?

Resulta que los prendidos de padrino y novio van incluidos en el precio y a juego con el ramo, cosa que no se me habría ocurrido. Antes de confirmar el ramo, le pido a la señora que me enseñe cómo es el prendido que va a juego. A ver si va a ser un floripondio enorme más hortera que ná. Pero no, consiste en una mini cala y un ornithogalum, blancos ambos. Conforme. Pagamos una señal y nos vamos, finalmente, a la óptica (que era lo que yo quería, de verdad).


CASO 2:

El sábado por la tarde mi madre quería que yo viera el modelito que se quiere comprar para The Event, y eso incluía ir a la tienda y vérselo probado. Para qué esperar a media tarde si podemos bajar en cuanto abran, lo que implica despertarme de una siesta muy rica que estaba echando en el sofá (los sofás de mis padres tienen unas propiedades narcóticas dignas de estudio).

Había como doscientasmil señoras delante de nosotros, que estábamos ahogándonos de calor porque en la tienda el aire acondicionado estaba de adorno. Por fin le toca a mi madre. Se prueba el vestido, se horroriza de que le hace barriga (cosa común a todas las madres), yo le digo que me gusta mucho y que le queda muy bien, cosa que es verdad, y ella decide encargarlo.

DEPENDIENTA: ¿Qué le parece este largo?

HT: Yo creo que el del vestido está bien y el abrigo debería ser unos 10 cm más corto.

P: Yo también.

M: ¿De verdad? Pues yo creía que quedaba mejor del mismo largo.

HT: Mejor así.

M: ¿Y no creéis que mejor el vestido un poco más corto y el abrigo del mismo largo?

HT: No. Mejor así.

P: Así mejor.

Cuando ya le estaba desabrochando los botones llega la dependienta con un tocado y se lo coloca en la cabeza.

M: Yo no tenía pensado llevar tocado.

P: Pues no está mal.

HT: A mí me gusta.

Mi madre se queda con el tocado y a la dependienta se le ponen los ojos como al tío Gilito. Pagamos, salimos de la tienda y...

M: Pues yo creo que un poco más corto estaba mejor.

P: A tiempo estás de decirlo, mira a ver.

M: No, déjalo.

Yo creía que ya había terminado con los mandados del día y podría ponerme a devorar Canal Cocina o a echar unas partidas de parchís (sí, parchís), pero no fue posible porque antes tuve que:

- Llenar saquitos de arroz. Calculamos mal porque creíamos que con un kilo llegaba para todos, pero un kilo de arroz da sólo para 33 saquitos y medio.

- Imprimir etiquetas para los regalos del padrino, cortarlas con cizalla y meterlas cada una en su caja.

- Convencer a mi madre ocho o diez veces de que es mejor que el abrigo sea un poco más corto que el vestido, y que el largo del vestido por media pantorrilla está muy bien.

- Probarme una mantilla. Es un invento del maligno. Pesa un huevo y es capaz de dislocar vértebras. Cuidado con las mantillas.

- Reservar hotel por internet para las vacaciones de mis padres.

Al final, ni parchís, ni Canal Cocina. Organizar The Event debería ser trabajo remunerado.

2 comentarios:

  1. ¿Le explicaste a tu madre que la gracia es que se vea el vestido, no que el abrigo lo tape por completo? A todo esto, ¿qué te queda por hacer? Porque si ya tienes las invitaciones, el disfraz, el restaurante, el hotel para los invitados, el ramo y las flores de novio y padrino, los saquitos de arroz, los pomperos y los regalos del padrino ya no puede quedar mucho que hacer.

    ResponderSuprimir
  2. Si la gracia es esa, pero en la boda de Kate y Will hubo invitadas que llevaron el abrigo a la misma altura del vestido y claro, entran las dudas.

    Ya no queda casi ná. Me queda:

    - Recoger la autorización judicial y llevarla al ayuntamiento
    - Pagar las tasas
    - Enviar la lista de canciones al DJ
    - Organizar el flashmob
    - Terminar de planificar el videoclip
    - Hacer la degustación del menú
    - Cambiar de embalaje los regalos de la madrina
    - Decidir qué hacer con el viaje de novios
    - Salir a comprar las alianzas (están elegidas pero no compradas, ya que nos las regalan y tenemos que esperar a que los regaladores estén disponibles)
    - Comprar el disfraz de novio cuando deje de adelgazar
    - Comprar las chuches de los niños

    Y otras minucias tales como confirmar la puñetera lista de invitados, que es que la gente no se decide...

    ResponderSuprimir