Sobre todo cuando hay comida de por medio. Y el hecho de que haya comida de por medio es más divertido cuando llevas cuatro meses a pollo y pavo.
El viernes mi marío, mi suegra, mi cuñá y yo cogimos el coche y nos presentamos en casa de mis padres. Cenamos, nos dimos una paseo por la ciudad (mi suegra no había ido nunca), comimos un helado que me supo a gloria y volvimos a casa a las mil para descansar y prepararnos para el día siguiente.
¿Qué necesidad hay de prepararse para un sábado en el que lo único que teníamos previsto era ir a la degustación del menú de The Event? Pues sí, hay necesidad, porque mi madre había preparado un plan paralelo: comprar los complementos de madrina para mi suegra.
Mi madre, que ya tiene comprado vestido, bolso, zapatos, tocado y cualquier cosa que se nos ocurra, sugirió que fuésemos a mirar zapatos a una tienda en la que están liquidando. Me río yo de la "liquidación", porque el descuento que hacen es un 15% en el primer par y un 20% si te llevas dos pares. Pero bueno, el caso es que fuimos capaces de quitarle de la cabeza a mi suegra la idea de "yo quiero unos zapatos con plataforma de drag queen y tacón de aguja" y se compró unos zapatos discretitos y muy monos con bolso a juego.
MADRE: Y ahora vamos a por un tocado.
Mi padre y mi marío, pobrecillos, nos seguían resignados, pero creo que se quedaban mirando hacia el interior de cada bar por el que pasábamos.
El momento tocado tuvo su gracia. Entramos en una tienda y nos toca la dependienta choni del día.
MADRE: Queríamos un tocado para madrina.
DEPENDIENTA CHONI: ¿Color?
M: Pues malva, o morado, o...
DC: ¿Cómo es el vestido?
SUEGRA: Morado, pero la chaqueta es rosa-malva-morado y...
DC: En morado tengo esto.
Y saca un tocadito muy mono con un enorme voladizo de red.
S: Es que esto es muy grande. Yo quiero algo más normal.
DC: Señora, "normal" van las invitadas. La madrina va llamando la atención. Otro no le saco.
S: Pero...
DC: Que no, que otra cosa es una birria. Usted pruébeselo.
La verdad es que quedaba bastante bien, pero a mi suegra eso de llevar una redecilla delante de los ojos no le hacía ni puñetera gracia y acabamos comprando otro algo más discreto en una tienda con un dependiente bastante más soso y que nos quería timar.
S: ¿Y éste qué precio tiene?
DEPENDIENTE SOSO (mirando la etiqueta): 25 euros.
S: ¿Y ese otro?
DS: Si éste son 25, ése serán 28.
S: Pero es que en la etiqueta marca 22.
DS: Eeeeeh... ¿22? Andaaaa, pues sí, pone 22... qué fallo... uuuh...
Luego me tocó el turno a mí. Fuimos a comprar unas horquillas para mi recogido. Sabía que baratas no eran pero...
HELL'S TEA: Pues me llevo tres de éstas y dos de éstas otras.
PADRE: Cobre de aquí.
Y le alargó la tarjeta entre el anular y el meñique, porque por mucho que digan los de Mutua Madrileña, lo de el índice y el corazón también es vulgar.
DATÁFONO: Piripí-prripiripí.
Salió un ticket de 94 euros y casi me desmayo. Agradecí para mis adentros que mi padre hubiera pagado, porque creo que yo no tenía ese dineral en mi cuenta.
HT: Eso es muy caro.
P: Shhh. A callar.
A mandar, padre.
Después de eso, por fin fuimos a un sitio en el que no había que gastar dinero: el hotel en el que se celebrará el banquete. No voy a dar detalles de la degustación para que no se nos haga a nadie la boca agua, pero puedo adelantar que estaba todo buenísimo y con unas raciones más que aceptables. Esperemos que se porten igual de bien a la hora de la verdad. Venga, voy a adelantar algo:
Plato 1: es de pescado pero no sabe a pescado. Está suavecito y crujiente a la vez.
Plato 2: lleva algo de fruta, algo de queso y algo hecho con hígado de patito. Y frutas del bosque. Y está pa' morirse. Yo habría puesto este plato cuatro veces, pero no me dejan.
Plato 3: pescadito al horno, algo verde, algo amarillo, algo rojizo. Más ligero que mi primera alternativa, que era pescado relleno de otro pescado.
Sorbete: no es una especie de fresisuís de limón ni nada por el estilo. Les he pedido que hagan de más porque fijo que yo repito.
Plato 4: carne tan sangrante como la desee el consumidor, algo de queso, algo de bacon, algo de fruta.
Postre: en realidad son dos postres y más en realidad son tres. Uno de fruta, uno de chocolate, y otro de chocolate y fruta. Nada apto para diabéticos.
Jo, qué rico. Se me está haciendo la boca agua. Voy a por una loncha de pavo.
lunes 27 de junio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Cambio plato 3 por plato 4. ¿Alguien que quiera hacer feliz a una carnívora que ya está salivando a tres meses y pico de The Event?
ResponderSuprimirSiempre se puede repetir del plato 4. Del 3 te comes lo verde, deshaces el pez un poco, pringas la salsa y luego te comes dos solomillos que no se los salta un gypsy.
ResponderSuprimirVamos, básicamente me estás aconsejando esa cosa que las madres odian: que redistribuya la comida por el plato para que parezca que he comido. Por cierto, ¿pescado azul o blanco?
ResponderSuprimirPues no sé si es blanco o azul. Es rodaballo. ¿Algún problema con los niveles de Hg y Cd de los bichos marítimos?
ResponderSuprimirAh, pues mira, es blanco. Mira que yo no soy mucho de pescado blanco, pero reconozco que la textura del rodaballo tiene su puntito.
ResponderSuprimirNo, no es por los niveles, simple curiosidad.
ResponderSuprimir