Reconozco que soy una vaga para el tema de la peluquería. Antes iba con más frecuencia, es decir, cuando las raíces sin teñir empezaban a tener un aspecto lamentable. Desde que descubrí una marca de tinte estupenda y muy barata que no diré por aquí pero que tiene caja verde, paso de teñirme en la peluquería y cada mes y medio aproximadamente mi madre me tiñe a mí y yo a ella. Nos gastamos poco (tres euros ella y seis yo) y quedamos estupendas. Sin embargo, eso de ir a la peluquería sólo para cortarme el pelo me da pereza. Odio las peluquerías: el hilo musical, las revistas de cotilleos, la peluquera que te zarandea la cabeza al lavártela y que hace que parezcas el muñeco con muelle de una caja de sorpresas, el chorro de agua alternativamente hirviendo y helada, la peluquera que trata de darte conversación aunque vea que estás ocupada con un libro/móvil/consola portátil y, ante todo y sobre todo, las siguientes preguntas, cuya única finalidad es sablarte cuando vas a pagar:
PELUQUERA: ¿Te pongo crema o mascarilla?
HELL'S TEA: No, no suelo ponerme.
P: ¿Te pongo champú para cabellos teñidos?
HT: No, del normal.
P: ¿Te pongo un poco de laca, cera, fijador...?
HT: Está bien así.
Si con estas respuestas las peluqueras se dieran por satisfechas, no estaría mal. Pero lo que he reflejado arriba no son situaciones reales. Esto sí es una situación real:
P: ¿Te pongo crema o mascarilla?
HT: No, no suelo ponerme.
P: Pues tienes el pelo muy reseco. Deberías darte un tratamiento hidratante. O al menos una mascarilla.
HT: No, gracias. Tengo el pelo graso y si me echas alguna cosa, mañana lo tendré asqueroso.
P: Es que luego para desenredarlo me va a costar.
HT: Correré el riesgo.
Por no decir "que no, hostias".
A pesar de mi aversión a los establecimientos de peluquería, era verdad que tenía el pelo un poco imposible. Desde agosto no le pegaba un corte y hace dos meses se me empezó a caer de manera alarmante. Así que la semana pasada no me quedó más remedio que ir a repasarme las puntas.
Tras la consabida pregunta de la crema o la mascarilla, llegó la peluquera encargada de cortarme. Me agarró la melena no sin cierto asco, le pasó bruscamente un cepillo que me dejó medio calva y acto seguido me roció la cabeza con una loción que olía a naranja.
"Será para desenredar", pensé.
P: ¿Cómo lo quieres?
HT: Sanear las puntas.
P: ¿Pero te hago capas, te saco flequillo...?
HT: Sanear. Las. Puntas. Tal y como está.
P: Es que tienes algo de capa.
HT: Ya lo sé, pero no quiero más capas.
P: ¿Y no quieres cortarte el flequillo?
HT: Hace tiempo que dejó de ser flequillo.
P: No sé, es que te quedaría bien.
Quería evitar este momento, pero...
HT: Mira, es que me lo estoy dejando crecer para mi boda.
P: ¿Para tu boda? ¿Tal y como tienes? ¡Pues lo tienes fatal! ¡Todas las puntas abiertas! Y seguro que vas a la playa o a la piscina y...
HT: Shhhh... tranquila. Que yo soy de secano.
P: ¡Mucha mascarilla y mucho sérum! Cuando estés en casa, te pones mascarilla, una buena capa, y luego te lo lavas, porque si no, vas a tener una melena muy larga pero va a ser un asquito.
HT: Po' vale.
P: ¡Hay que cuidarse el pelo! Es que me lo llevas fatal. Y no se te ocurra teñírtelo de aquí a la boda.
HT: A juzgar por las raíces, deberías haberte ahorrado ese comentario. Es obvio que hace mucho que no me lo tiño.
P: Bueno. En fin. "Te le" voy a dar forma, pero tienes que pasarte por aquí una vez al mes por lo menos. Porque de nada sirve que tengas mucho pelo si lo llevas hecho una pena. Te vienes el mes que viene, y te vuelvo a sanear las puntas. Y el próximo mes, lo mismo.
HT: Sí, sí...
Por no decir "vas lista".
A pesar de toda la charla que me dio la jodía peluquera, podría haberme planteado ir a sanearme las puntas cada mes. Pero cuando vi que me cobró a seis eurazos la loción desenredante que olía a naranja y que yo no había pedido, pensé "va a venir tu p... madre, guapa".
¿A que es comprensible la repulsa que me causan las peluquerías?
domingo 3 de julio de 2011
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¿Seis euros? ¿Pero en esa peluquería que se meten? La verdad es que yo con mi peluquería estoy bastante contenta, y eso que yo para esas cosas soy muy maniática. Por lo menos la crema va incluida en el lavado y no te echan/hacen nada sin consultar.
ResponderSuprimirY hablando de pelos y bodas, la otra noche soñé que iba a comprarme un adornillo para el pelo que me hiciera juego con el vestido escogido para The Event y sólo me sacaban cosas horrendas con plumas, tules y pedrerías. Eso sí, a juego con el vestido.
A mí me pasó cuando iba a la Universidad. Fui a cortarme el pelo y vi que en un cartelito tenían puesto que por la crema desenredante te cobraban un eurazo (tendría que ser buenísima, porque con eso me compro un bote). Así que cuando me preguntaron les dije que no. Dos o tres veces. Así que procedieron a peinarme y los nudos eran imposible, la tía ahí dándome tirones una y otra vez. Y la madre, que era la dueña, le dijo que por qué no me echaba mascarilla. Y ella medio llorando cual nena pequeña dijo que yo no quería, como echándome la culpa de que ella no me supiera peinar sin tirarme. Al final, llegó la madre, me echó la mascarilla, me peinó y no me lo cobró.
ResponderSuprimirPues no fui a ningún sitio exquisito. Al Spejo's más cercano a mi casa. Por el mismo precio me voy a Cheska a pijear, jo.
ResponderSuprimir¿No hay ninguna CHS por tu zona? No sé si todas las franquicias tienen los mismos precios pero la de Fuenlabrada son unos 9 euros el corte con lavado (crema para desenredar incluida).
ResponderSuprimirY yo me pregunto ¿cómo te lavan en las peluquerías para hacerte semejantes enredos?