lunes 18 de julio de 2011

Enmarronarse es divertido (XI)

El miércoles pasado, después de dos meses, me llamó la dueña del taller de calzado donde encargué mis zancos de novia para decirme que ya estaban listos y que me pasara a recogerlos cuando quisiera. Ya los tengo en casa. El proceso no ha sido largo ni doloroso para lo que suele conocerse como "comprar zapatos para una ocasión especial". Se puede resumir en unos pocos pasos:

1. Ir al taller para elegir horma, tacón, plataforma, adornos y forro.

2. Medirte los pieses. Este es el primer par de zapatos que tengo con un zapato de cada talla. ¡Adiós, pelotilla de algodón en la punta del zapato derecho!

3. Pagar una señal.

4. Volver a las 2 semanas a hacer una prueba y decirle a la artesana zapatera que un zapato se te clava en el empeine.

5. Esperar la llamada para ir a recoger los zapatos definitivos, acudir, pagar y punto.

Después de mandar unas fotos a mis padres, que estaban muy intrigados con el tema de los zapatos, fui a casa de mi suegra a enseñárselos. Su reacción fue la esperada: "son bonitos PEEEERO con esa tela se ensucian con mirarlos, te han costado una pasta y sólo los vas a usar una vez, son demasiado altos y vas a dejar a mi hijo enano, y además no vas a saber andar con ellos; mi hija no sabría, vamos".

Tras rebatirle yo todos sus argumentos excepto el de usarlos sólo una vez, sugirió ir el fin de semana a comprar los zapatos de novio. A mi marío le entraron las siete cosas. Cuando llegamos a casa le dije:

HELL'S TEA: Yo voy con vosotros a comprar los zapatos con una condición: tu madre no puede hacer comentarios sobre el ancho ni el sudor de tus pies, y mucho menos sobre su teoría del sudor corrosivo que pudre todo zapato que entra en contacto con tus pezuñas.

MARÍO: Se hará lo que se pueda.

Es una creencia popular (errónea, a mi parecer) que es más fácil comprar ropa y complementos para hombres que para mujeres. Ja, ja. El sábado nos dirigimos a unos grandes almacenes a mirar unos zapatos que a mí marío le habían gustado.

M: Mire, había visto en otra de sus tiendas unos zapatos de la marca X, de vestir, negros, de cordones, con la punta así un poco cuadrada.

DEPENDIENTE PELOTA: Por supuesto, señor, siéntese, se los voy a sacar. Mientras, pruébese estos. Igual tiene que ponerse un número menos porque son de ancho especial, pero pruébelos igual.

SUEGRA: Sí, de ancho especial, porque tiene los pies muy anchos.

El dependiente pelota se mete en el almacén.

M: Mamá, una cosa: no hace falta que comentes sobre el ancho de mis pies, y por favor, no se te ocurra contarle a todos los dependientes que me sudan los pies.

S: ¡Es que es verdad!

M: ¡Que sea verdad no significa que deba ser del dominio público!

S: Pues qué tontería, a mí también me sudan, no pasa nada. Es para que te los saquen de piel.

M: Si quiero que me saquen zapatos de piel, PIDO zapatos de piel, coño.

DP: Aquí están los zapatos...

Se probó un montón de pares y ninguno estaba mal, pero tampoco eran zapatos de ceremonia, así que le dijimos al señor dependiente que íbamos a seguir mirando.

A partir de ahora hubo un ratito que fue una pesadilla:


SECCIÓN DE ZAPATOS NÚMERO 2

Los zapatos bonitos eran carísimos y los baratos eran más feos que pegarle a un padre. Mi suegra sugirió que nos fuésemos de allí porque "había poco surtido".


ZAPATERÍA FUERA DEL CENTRO COMERCIAL 1

Muy mala experiencia. Sólo había pares sueltos y las dependientas tenían bastante poco interés en atendernos. Mi marío y yo estuvimos de acuerdo en que se probara un par de modelos de punta cuadrada. Mi suegra no: sólo veía bien los de punta redonda. Al final, nada: los de punta cuadrada le quedaban enormes y no había tallas más pequeñas.


ZAPATERÍA FDCC 2

No llegamos a entrar. Miramos en el escaparate y no había nada demasiado interesante. Mi suegra volvió a proferir la frase de la tarde: "aquí hay poco surtido".


ZAPATERÍA FDCC 3

Entramos a pesar del "poco surtido" que se veía en el escaparate y enseguida nos atendió una chica encantadora que nos sacó como doce pares que parecían todos iguales pero que eran distintos.

DEPENDIENTA ENCANTADORA: Éste es un clásico de nuestra firma, además como son de piel vas a ir muy cómodo el día de... ese día. Si hace falta te los meto un poquito en la horma.

M: La verdad es que son muy bonitos, pero me aprietan un pelín.

DE: Pruébate estos, que son muy parecidos pero te apretarán menos en el empeine.

S: A ver si hay unos bien anchos.

DE: Es muy importante que no hagan nada de daño, porque si no, vas a estar todo ese día fastidiado, y claro, el día de... bueno, el día de la celebración no puedes ir incómodo.

M: Estos me gustan, de largo no me sobra y de ancho yo creo que con meterlos en la horma valdrá.

S: ¿Serán de piel, no?

DE: Son de piel, sí. Muy blanditos, se dan de sí fácilmente.

S: Es que los necesita de piel porque...

HT: ¡A mí me gustan mucho! ¿A ti? ¿Sí? Yo creo que no miramos más. A ver, camina un poco. Muy bien, por mí nos los llevamos.

DE: De todas formas, unos días antes de la... bueno, del día de lo que sea, te los vas poniendo, que se te adapten a la forma del pie...

S: Llévatelos a trabajar.

HT: Sí claro, con vaqueros, camiseta, y zapatos de ceremonia. Va a ir monísimo.

Cuando la dependienta se dio la vuelta para poner en la horma los zapatos, mi suegra aprovechó para pegarle un sobeteo a los calcetines de mi marío y comprobar si estaban sudados o no.

Y esto han sido sólo los zapatos. El día del traje va a ser divertidísimo.

3 comentarios:

  1. Bueno, al final casi conseguís que la suegra no mencione el sudor ni el ancho. Y los zapatos se pueden ir dando de sí en casa. usándolos como si fueran zapatillas.

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  2. Sí, no es un gran problema. Lo peor de la tarde fue que yo ni pagaba, ni me probaba zapatos, ni vendía, y sin embargo todas las miradas buscaban mi aprobación :S

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  3. Es lo que tiene destacarse como "líder de la manada". Las dependientas tienen un sexto sentido para detectar esas cosas. Y los maríos siempre buscan el consenso (o lo que menos problemás dé).

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