Como sólo quedan un par de meses para "el día B" (denominación hortera donde las haya del día de la boda que aparece en toooodos los foros de novias histéricas), servidora, que es muy eficiente, ya lo tiene todo cerrado a falta de un par de flecos. Literalmente un par: mi disfraz y el disfraz del novio. Lo de mi disfraz escapa a mi dominio, ya que tengo que esperar a que me llamen de la tienda y vaya a probarme el saco de patatas que me hayan encargado. Lo del disfraz de novio lo tenemos que dejar para septiembre porque la semana que viene nos vamos a ver a su familia de Galicia y por lo visto allí no hay forma humana de hacer dieta, consistiendo principalmente las comidas en embutido, empanada, tocino y otros ricos manjares que hace meses que apenas pruebo. Necesitamos, pues, al menos, una semana de desintoxicación a base de pollo a la plancha y estaremos listos para ir a Disfraces de Novio Inc.
El otro día, revisando el libro de Excel con el que empezó todo, vi que se me había pasado un detallito. Cuando estuvimos en Italia en abril vimos una cosa muy tonta pero que nos encantó: marcos gigantes para hacerse fotos durante la boda. Había ido postponiendo la construcción del marco por varias razones, siendo la principal que con seis semanas de manualidades con niños consideraba que había cubierto el cupo de manualidades de varios años, pero al final me he liado la manta a la cabeza.
Adquirí por un módico precio un par de planchas de cartón pluma para hacer el experimento. Tranquilos todos, que como buena producer tengo un plan B. Al llegar a casa me armé con un lápiz y un cutter y en un momento tracé cuatro líneas y corté el marco en sí. Con los recortes decidí hacer adornitos y me dije "vamos a hacerlos bien". Pero sólo me lo dije, porque al poco descubrí que todo lo que sabía de dibujo técnico a día de hoy lo he olvidado y no me acuerdo de cómo hacer volutas y otras formas que otrora me valieron grandes calificaciones. La solución: dibujo a mano alzada, retoque por aquí y por allá y tirar por el camino fácil, es decir, molduras ojivales y en forma de S.
Para recortarlas empezaron los problemas: la hoja del cutter era demasiado blanda y terminé visitando la cocina en busca de un cuchillo ad hoc. El cuchillo de cerámica me miraba suplicante desde su cajita forrada de terciopelo diciendo "a mí no, a mí no, por favor, he nacido para menesteres más nobles que recortar molduras", así que opté por el jamonero (ahora que he tirado los restos de la paletilla que compré en navidad).
Amigos, cortar cartón pluma de 10 mm. no es tan sencillo. Las formas redonditas y armónicas de las ojivas y las eses dieron paso a indeseables ángulos, formando rombos y cosas parecidas a alambres de espinos. Menos mal que yo, muy precavida, había comprado lija y, después de quemarme los dedos y llenar la casa de polvo blanco y olor a soldadura, los adornos estaban listos.
El siguiente paso era pegarlos al marco con cola blanca. Muy mal se me tenía que dar para que hubiera algún problema. El caso es que aún me parecía que quedaba bastante cutre y pensé en recurrir al papel maché. Me sobró un montón de engrudo de empapelar de cuando pegué cenefas en casa, así que preparé un poco de engrudo en un barreño. O eso creía yo. Si alguno de mis lectores está pensando en empapelar la casa, que no compre, yo le cedo amablemente lo que me ha quedado, y le regalo el barreño, que total, es de mi casero. Con respecto al papel, entré furtivamente en casa de mi suegra y le robé cuatro periódicos gratuitos. Una vez en casa, los corté en tiras y, mientras el engrudo reposaba y cogía cuerpo (no sabéis cuánto) me dediqué a mirar páginas de manualidades en internet por si estaba haciendo algo mal.
Me asustó un poco que recomendaran mezclar el engrudo con antifúngico o con formol para evitar que el papel se pusiera mohoso. Empecé a imaginar el marco el día de la boda lleno de arborescencias verdosas y cayéndose a trozos y me entró el canguelo, pero por otra parte... ¿dónde demonios se compra el formol? Ya bastante raro me mira el farmacéutico de debajo de mi casa desde que me equivoqué con el nombre de un producto y le pedí por error una pomada especial para las cicatrices de la operación de fimosis afirmando que era para mí como para preguntarle por formol. Decidí correr el riesgo. Finalmente no hubo problema: el polvo del engrudo llevaba antifúngico incorporado. Ufff.
Anoche, mientras veía por enésima vez los mismos capítulos de "La que se avecina" pegué el papel maché en el marco y quedó tan pintón. Limpié los pinceles y al volver estaba absolutamente abarquillado. Mierda, mierda, mierda. Puse más papeles encima y luego busqué cosas pesadas: el Quijote, los dos tomos del diccionario de la RAE, La catedral del mar, La caída de los gigantes, un manual de realización de televisión y otro de 3ds Max. Y a dormir para que hoy estuviera perfectamente planito y empezar a pintar.
Pues no. Esta mañana seguía combado. Y, además, seco. Era el momento de pasar al plan B.
HELL'S TEA: No sé quién me manda meterme a bricomaníaca.
PADRE: ¿Qué has hecho esta vez?
HT: Es que se me ha combado el cartón pluma cuando lo he recubierto con papel maché.
P: Es que el engrudo tira mucho.
HT: ¿Y si le doy engrudo por el otro lado?
P: Tenderá a arreglarse, pero el vicio ya lo tiene cogido. A propósito, ¿qué coño estás haciendo?
HT: Un marco de 100x70. Lo quería más grande, pero no tengo espacio para maniobrar.
P: ¿Y eso?
HT: Nada, gilipolleces para la boda.
P: Pero mujer, si yo tengo panel de fondo de armario, que es mejor para eso. Te lo hago yo. Anda, tira el engrudo.
HT: ¿De verdad que no necesitas empapelar nada?
P: Hala, adiós.
A pesar de que el plan B está ya en marcha, por amor propio voy a terminar el jodido marco. ¡Pues menuda soy!
martes 9 de agosto de 2011
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Si algún día organizo un evento multitudinario, pondré un photocall. Total, sólo hay que colgar una lona y la gente agradecerá sentirse como Julia Roberts en la entrada del Teatro Kodak.
ResponderSuprimirEso ya lo desestimé. Y mira que empecé a hacer el diseño de los logos y todo. Son ganas de tener al fotógrafo pringado un rato más. Bueno, también pueden hacerlo los invitados, pero el resultado se parecerá a cualquier cosa menos a las fotos de un photocall.
ResponderSuprimirCon las fotos de los invitados luego puedes hacer un álbum paralelo, que también queda chulo. Eso sí, como sean de gatillo fácil te vas a tirar seleccionando fotos durante muuucho tiempo.
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