miércoles 19 de octubre de 2011

Enmarronarse fue divertido (II)

Después de recibir un montón de pésames de personas a las que no había visto en mi vida, pero que todos y cada uno sabían que en cuatro días era mi boda (una vecina incluso tuvo el atrevimiento de recomendarme que siguiera el ejemplo de mi suegra, a lo que contesté que, siendo mi suegra mujer virtuosa, no me hacía falta parecerme a ella ya que yo también tenía referentes, y se ofendió muchísimo), volvimos a casa, cenamos y tratamos de dormir un poco.

Pero todo quedó en eso, en un intento, porque mi marío no pudo pegar ojo y por consiguiente yo tampoco (no es fácil dormir dos no-hobbits en una cama de 1,05) y al día siguiente a las 8:30 de la mañana sonó el despertador.

HELL'S TEA: Mmmgfggfrphhhh...

MARÍO: Tú quédate si quieres. No hace falta que vengas al velatorio. Si no sirve de nada.

HT: Ya, pero luego cualquiera aguanta las habladurías. Tengo batería en el móvil. A unas malas puedo echar un Angry Birds si le quito el sonido.

Mientras desayunamos me di cuenta de que mi cuñado no había bajado. Por lo visto se quedaba en casa y así nos hacía la comida. Estuve tentada de decir que me quedaba de pinche, pero una vez más guardé las formas (no sé para qué). La mañana se puede resumir como cinco horas seguidas oyendo repetidamente la hagiografía de Familiar Malvado, un hombre bueno, justo, trabajador, amante de su familia, que disfrutó de la vida. Cada vez que oía una gilipollez de esas en mi cabeza resonaba la expresión "¡los cojones!". Lamentablemente, era sólo en mi cabeza. Podría haber sido más divertido exteriorizarlo. Como tenía trabajo pendiente, salí varias veces a llamar y a mandar mails y también a desahogarme un poco con mi padre, que estaba en el coche de camino a Leroy Merlin para comprar material para un cubrerradiadores.

HT: Padre, estoy hasta las narices de lo falsa que es la gente aquí. Ahora resulta que Familiar Malvado debería ser canonizado de inmediato.

PADRE: Bueno, hija, ya sabes cómo es esto. La mierda que hay tras lo bucólico de los pueblos.

HT: Pues sí, mierda por un tubo.

P: Bueno, sal de vez en cuando a dar una vuelta.

HT: ¿Por qué te crees que te estoy llamando?

P: ¡Te estás aprovechando, malandrina!

Trescientos bostezos y un aviso de batería baja después, llegó el momento de ir a comer, cambiarse de ropa y asistir al funeral. Entre estas dos últimas tareas apareció por allí un familiar lejano de mi marío que se había comido hora y media de taxi para llegar al funeral y aprovechamos para darle una vuelta por el pueblo y tomar un refresquillo, porque pegaba Lorenzo que daba gusto.

En el funeral me tocó colocarme en primera fila. Cosas del protocolo. El cura se mosqueó conmigo porque no me veía decir ninguna oración ni poner cara de pena, así que cuando vino a darme la paz sólo le faltó escupirme. Al final se hizo algo que yo no había visto jamás: toda la familia se pone a la puerta de la iglesia y los asistentes pasan uno por uno dando el pésame a todos. Yo me puse tres pasos más atrás de la fila de familiares apenados. En ese momento se acercó un señor con pinta y acento de guiri.

SEÑOR CON PINTA Y ACENTO DE GUIRI: ¿Qué pasa, te dan miedo los curas?

HT: No, es que yo no tengo nada que ver con esto.

SCPYADG: Si era broma, mujer. Lo digo porque cuando ha empezado el cura a dar el pésame has dado unos pasos hacia atrás. Como si le tuvieras alergia. Sólo eso.

Y desapareció. Fue muy inquietante, de verdad.

Lo siguiente fue ir al cementerio y despedirse formalmente de la gente que había ido. Esto me resulta siempre muy desagradable. Odio la costumbre de los dos besos con la gente que no me es cercana. Me parece mucho más correcto e higiénico dar la mano. Pero no, venga a dar besos a veinte o treinta personas, la mayoría de las cuales me caen fatal. Qué asco, por favor.

Al llegar a casa estábamos todos machacados. Tomamos un café y nos metimos en el coche de vuelta a Madrid, ya que al día siguiente mi marío y yo debíamos estar en camino hacia la ciudad de The Event. A los pocos kilómetros yo me empecé a encontrar mal y lo achaqué al mareo (el pueblo está detrás de un puerto de montaña con unas curvitas que se las traen). Me cambié al asiento delantero, pero aún así pasé un viaje criminal. Y una vez en Madrid seguí encontrándome fatal, tanto que no me entró ni un triste colacao para cenar. Sin embargo, confiaba en que todo esto viniera por el cansancio acumulado y el mareo del coche.

Inocente...

7 comentarios:

  1. Lo de ponerse en formación toda la familia a dar el saludo oficial tampoco lo había visto, hasta el entierro de mi propio Familiar Malvado. Será cosa de esa comunidad autónoma o de los pueblos pequeños.

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  2. ¡Mujer! No has visto los pésames de los pueblos. Es lo más almodovariano que existe y en mi pueblo es pecado no hacerlo. Se planta toda la familia en el altar y pasan mil personas a darles besos, abrazos y de todo lo que sea. En mi pueblo se llama 'dar la cabezá' porque haces gesto de pena con la cabeza pero no das ni mano ni beso ni nada. Con eso ya parece que cumples. La gente que va a los entierros no es para ir a la misa ni nada, sino para 'dar la cabezá'. La mayoría se quedan fuera excusándose en que la iglesia está llena y entran sólo para el momento 'de cumplir'.
    Lo peor es que, al menos en mi pueblo, cuando te dan el sobre del dinero en las bodas también se hace así. Y ya se ha puesto de moda que los novios vayan por las mesas y entonces se lo dan, pero allí siguen queriendo hacerlo así y te tienes que aguantar. Yo lo pasé fatal porque no sabía que hacer, parece que estas cobrando cual cajera de mercadona y queda feísimo. Pero no les vas a cambiar las costumbres, claro está.
    Ya ves, entierros y bodas se pueden llegar a parecer bastante...

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  3. Por cierto, este capítulo no tiene equivalente con mi historia paralela, así que hoy no publico.

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  4. Eso de "la cabezá" sí que lo había oído, pero va un trecho de oirlo a ver el circo que se monta en torno a un entierro en un pueblo. Qué espanto.

    Efectivamente, esas costumbres deben de ir por comunidades autónomas. En cuanto a lo del sobre de la boda, en mi caso hubo tres modalidades:

    a) Ingreso en cuenta, frío y aséptico como una nómina, pero que viene igual de bien que una nómina.

    b) Entrega en sobre unos días antes bien a los contrayentes o bien a la familia, generalmente acompañado de un regalito.

    c) Entrega en sobre el mismo día de la boda en plan contrabando. Familiares y amigos te alargan el sobrecito cuando te pillan a solas y tú lo guardas donde buenamente puedes. En mi caso, entre la cola del vestido, que la llevaba recogida sobre el antebrazo izquierdo. Algunos de esos sobrecitos llevan, además, mensajes pasivo-agresivos como "podría haber sido por la Iglesia" o "quiero mi puro".

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  5. Después de ver en tu relato todos los sucesos que ocurrieron a continuación cuadran y tiene explicación lógica, .

    Ante la perspectiva de que os casaseis, si es que puede llamarse casarse a firma un vulgar contrato cívil en el ayuntamiento, y encima por una mujer y para rematar, que manda huevos la cosa, roja. Por si todo ese panomara fuese poco, días antes veo la afrenta al sacerdote.

    Poco os ha castigado dios, por lo que os merecéis.

    P.D. quiero mi puro :-P

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  6. ¿Algun problema con los mensajes pasivo-agresivos? El "enhorabuena" ya está muy trillado, hay que innovar.

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  7. Nada que objetar. Se agradece un mensaje diferente entre decenas de "mejores deseos", "felicidades", "enhorabuena"... Aunque he de reconocer que también me gustó mucho el "que viváis muchos momentos mágicos" por parte del primo prestidigitador de mi marido (que no se dignó hacer un triste truco, el muy rancio).

    En cuanto al puro de la boda de unos tales "Ángeles y Antonio", le será entregado a quien lo solicita en cuanto tengamos ocasión.

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