martes 29 de noviembre de 2011

Enmarronarse fue divertido (VII)

Antes de empezar, pido disculpas a mis lectores por si la maquetación de Blogger hace pirulas, pero ya que es bastante rollo hacer un post con fotos porque se te descoloca todo según las cuelgas... como quede, quedó.

En capítulos anteriores, fueron felices aunque hubo quien no comió ni perdices, ni rodaballo, ni nada de nada.

Después de haber soltado a los amables lectores seis parrafadas de no te menees contando los incidentes de justo antes y durante la boda, llega el momento de un post relajadito y pintón: fotos de los regalitos.


La pregunta del millón cuando te casas es siempre la misma (aparte de la de ¿estás embarazada?):


INVITADOS: ¿Regalo o dinero?


NOVIOS: Lo que queráis, vuestra compañía es el mejor regalo... pero aflojad la pasta... ejem, ejem...

Algunos incluso te preguntan si tienes lista de bodas, lo cual puede tener sentido cuando estás "poniendo la casa", pero en nuestro caso ya la teníamos puesta (y con sobreabundancia de cachivaches), así que no hubo discusión.

La segunda pregunta también es recurrente:

INVITADOS: ¿Os damos un sobre o nos dais un número de cuenta?

Eso a mí, francamente, me daba lo mismo. Lo de la cuenta está bien porque dispones de la pasta antes de la boda, y lo de los sobres mola porque hay quien se molesta en escribirte unas líneas o hacerte una tarjeta chula, y a mí me hace mucha ilu.

Además de las aportaciones económicas, muy cuantiosas, por cierto, hubo gente que también hizo un regalito "para la casa". Muchos de ellos proceden de compañeros de trabajo y otros conocidos de mi madre, que les había puesto la cabeza como un bombo con eso de que la niña se casaba. Tanto, que algunos fueron a la ceremonia. Ya me extrañaba a mí ver tantas caras desconocidas.

Pasemos, seguidamente, a echar un vistacillo a los regalos, que son monos en su mayoría. Vamos a empezar por la categoría "manualidades". De todos es sabido que muchas señoras de mediana edad tienen como afición hacer manualidades, y claro, siempre cae algo. Como este cuadro-collage tan mono que ya he colgado en el hall. Mi recibidor es tan pequeño que he tenido que hacer la foto en el espejo:




Por otra parte, tengo la ligera sospecha de que el tema "Menina" es el último grito en manualidades artesanas, porque también ha caído el siguiente regalo, que se ha quedado sin colgar porque no tengo más paredes libres:


Para continuar con las imágenes de época, he de mostraros esta caja hecha con la técnica del "découpage". Lo que está pixelado son nuestros nombres. La tengo al lado del teléfono y contiene todas las tarjetitas que acompañaban a los sobres:



También hay invitados y conocidos menos mañosos que no por ello te dejan de hacer un regalo bien cuco, como un marco que todavía está vacío porque el fotógrafo ha huido con las fotos de la boda. Esto es una teoría que no está comprobada, pero... tiempo al tiempo.



Una amiga de mi madre (fue testigo en su boda, casi ná) y admiradora del trabajo de mi marío, ahora marido, fue a lo práctico y nos regaló una tarjeta de Zara Home. Todavía me queda dinerillo por gastar, pero de momento me he comprado este juego de té que me parece una absoluta monez:


No sé qué contará mi madre sobre mí a sus compañeros de trabajo, pero me da que me conocen mejor de lo que creía. Si no, no me explico cómo han dado con dos de mis debilidades: los postres y los licorcitos. Para los postres me regalaron un juego de fuente, platos de postre y pala para tartas, todo muy original y colorido. Me mola porque son distintos a cualquier otro plato que habría imaginado. Quizá sea una indirecta y quieran que les haga una cheesecake o un brownie:



Y el juego de licorera y chupitos:


Hay también un apagavelas (cortesía de la tarjeta de Zara Home), unos cubiertos de ensalada y un juego de tres bandejas muy lindas en forma de hoja que están en la terraza, pero con la que está cayendo creo que no voy a salir a hacerles una foto. Y aún me quedan cosas por recoger. Si me pilláis de buenas, igual hago otro post.

1 comentarios:

  1. No te puedes quejar, ¡es todo muy chulo! Pero voy a confirmar tus sospechas: las tres primeras corresponden a lo que señoras (no necesariamente de mediana edad, sino también abuelas) hacen en los cursos de manualidades. Y lo digo porque tengo tres cosas muy parecidas realizadas y regaladas por mi abuela (más conocida como superabuela).

    ResponderSuprimir