martes 10 de enero de 2012

Premios desiertos

Mecachis, con lo que me gustaba a mí conceder, año tras año, los premios CutreRegalo, en esta ocasión me voy a quedar sin hacer esta reseña tan (para mí) divertida.

Y es que este año mi madre se ha plantado y ha dicho que se acabó de hacer regalos "obligados", es decir, los que nos hacíamos entre mis primos por parte de madre y que solían terminar en bufanda, camiseta o bolso de segunda mano o segundo sobaquillo, y que siempre ocupaban un lugar de honor en la lista final de los CutreRegalos de la temporada.

Como no puedo hablar de regalos chungos, tendré que relatar lo generosos que han sido los reyes conmigo este año. No cumplían con menos, he sido tremendamente buena. Sólo por aguantar las hordas de chiquillos con los que me ha tocado lidiar me correspondería un apartamento en Torrevieja. Sin embargo, los reyes saben que a mí la playa me gusta tirando a poco (¿hay algo más asqueroso que pasarte días sacándote arena de zonas recónditas?) y han elegido los regalos con mucho esmero.

En casa de mis padres los regalos siempre molan mucho porque ellos escriben muy bien las cartas. Y además, de alguna manera, los regalos siguen una lógica. Este año nos han traído una cartera, un jamón y una bici. La cartera, porque la que yo tenía estaba para tirarla (últimamente cada vez que la abría acababa aturdida en medio un estruendo de moneditas). El jamón para engordar, y la bici para perder lo que engordemos con el jamón. Como una bici para los dos es poco, mi marío, ahora marido y yo nos hemos autorregalado otra bici. Y a ellos les regalamos cosas ricas del Club del Gourmet, un tartero de cristal, dos libros, un disco, una jarrita para salsa de soja y dos vasitos para velas.

Mi hermano suele hacerme regalos equivalentes a los que le hago yo a él. Para que nos entendamos, como a los dos nos molan los cacharritos de cocina nos regalamos cosas que nos gustaría que nos regalaran, y así todos tan contentos. Este año yo le he regalado un frutero de WMF que me encantaría tener si mi encimera tuviera más superficie, y un "hacedor de vinagretas". Hay quien dice que el término "hacedor de vinagretas" es incorrecto y que sería mejor aplicarle el nombre "mezclador de vinagretas". Sea lo que sea, consiste, hablando bastamente, en un bote con una varilla. Doy fe de que salen unas vinagretas muy ricas y muy bien emulsionadas, pero creo que mi hermano va a usarlo más como BatiCao. En fin. Él a mí me ha regalado dos manteles individuales de palma de Bangladesh y una tabla para cortar quesos con cuchillito y pinchitos. Una monez con nombres de quesos pirograbados en su superficie.

Mi marío, ahora marido, no me debió de entender muy bien cuando le dije que este año ya nos habíamos gastado una pasta en la bici número 2 y que nos regalaríamos una chorrada de dos duros, porque me ha regalado un Kindle con funda y todo. Esto me ha hecho quedar como el culo por primera vez en la historia porque yo me he presentado, inocente de mí, con un tarjetero de aluminio, Nueva York en una caja y el regalo handmade de todos los años, sólo que este año era demasiado ambicioso para el poco tiempo y el bajo ánimo que he tenido últimamente. La idea molaba, era un packaging rollo Apple de un iCacharro inventado, la iWife. Mi falta de pericia manejando la arcilla también contribuyó a que el resultado final fuera una chapuza que no se puede dejar ver por aquí.

Mi suegra se apuntó al carro de la idea de la bicicleta y nos ha dado dinero para que nos compremos cosas para la bici, como "repuestos, llaves, cámaras, cosas así". A mí, como regalo de reyes, los repuestos no me terminan de convencer (igual que la pasta, ojo, me saca de quicio que me regalen dinero por reyes), así que invertiremos en ropa deportiva adecuada a la práctica del ciclismo. Por nuestra parte, le hicimos llegar un conjunto de pijama y bata muy mono: el pijama tiene muchas ovejitas en el pantalón y sólo dos en la camiseta, y la bata es como una chaqueta de chándal pero mucho más gruesa y calentita. La idea fue de mi madre, he de reconocerlo.

HELL'S TEA: No sabemos qué carajo regalarle a mi suegra.

MADRE: Pues una bata, que sin calefacción se tiene que congelar.

HT: Tiene un montón de batas del año de la tos y hasta que no se caigan a jirones no va a ponerse una nueva.

A pesar de mis protestas acabé comprándole el conjunto de pijama y bata molona. El día de reyes mi marío, ahora marido, me envió una foto de su madre con el pijama puesto.

HT: ¿Y se lo ha dejado puesto... o era sólo para la foto?

MARÍO, AHORA MARIDO: Er... se lo ha dejado puesto, claro.

HT: ¿La bata también?

M, AM: También, también.

Ayer fui a ver a mi suegra y me abrió la puerta ataviada con una bata del año tres. Estupendo.

Todavía son un misterio los regalos de mis cuñados, que han desaparecido de Madrid por tiempo indeterminado, y de mi prima política. Nos olemos que el de esta última será un maletín de fichas de póker para alimentar el vicio Texas Hold'em que adquirimos este verano. Nosotros le hemos comprado una coctelera para que no nos esclavice cuando toca tomar mojitos y caipirinhas. Vicio por vicio.

Voy a tener que dejaros porque el Kindle me está llamando. Hummm... ¿será una maniobra de mi marío, ahora marido, para que le deje en paz con sus iCacharros?

2 comentarios:

  1. Qué fuerte, tu blog ignora mis comentarios.

    Por cierto, tengo un cutre regalo: a mi compañero de al lado le han regalado un cojín. No es un cojín original, el típico de tela de tapicería.

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  2. Y también ha llegado a mis oídos uno que ha recibido un set de bádminton pero es mucho peor el cojín de abuela.

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